por Nacho Pérez | Nov 21, 2025 | Blog, retrato
Imagina esto: alguien busca tu nombre en LinkedIn, entra a la web de tu empresa o recibe tu propuesta por correo. Antes de leer una sola línea, ya vio tu retrato corporativo. Ahí, en un segundo, se forma una impresión sobre ti:
- ¿Te ves confiable?
- ¿Te ves seguro de lo que haces?
- ¿Te ves como alguien a quien le confiarías un proyecto importante?
Tu retrato corporativo no es “una foto más”. Es tu carta de presentación visual. En el mundo de los negocios, donde la primera impresión cuenta y se construye en milisegundos, no hay mucho margen para improvisar.
Un buen retrato:
- cuenta quién eres,
- refuerza tu autoridad,
- y te ayuda a posicionarte como líder, no solo como “otro profesional más”.
Aquí tienes 5 consejos clave para lograr un retrato corporativo que realmente hable bien de ti.
1. Elige un fotógrafo que entienda la primera impresión
Cualquier persona puede apretar el botón de una cámara. Muy pocos entienden cómo quieres ser percibido.
Si quieres un retrato que te muestre como un líder:
- elige un fotógrafo que trabaje con profesionales y empresas,
- que entienda de luz, postura y expresión,
- y que se tome en serio tu imagen.
No se trata solo de técnica, sino de lectura humana:
- saber cuándo una expresión se ve insegura,
- cuándo una sonrisa se ve incómoda,
- y cuándo el gesto transmite verdadera confianza.
Antes de contratar:
- revisa su portafolio de retratos corporativos
- fíjate si las personas se ven reales, profesionales y distintos entre sí (no todos clonados con la misma pose).
- conversa brevemente: ¿te hace preguntas sobre tu cargo, industria, personalidad?
Si quieres profundizar en cómo se trabaja específicamente este tipo de fotos, puedes revisar cómo planteamos la fotografía de retratos corporativos en VOGG: la idea es que tu retrato no solo sea “bonito”, sino que funcione como herramienta profesional.
2. Viste para el éxito: tu ropa habla antes que tú
Tu vestuario es parte de tu mensaje. Antes de que alguien registre tu gesto, ya vio tu camisa, chaqueta, colores y texturas.
Algunas reglas sencillas:
- Prefiere prendas que te queden bien, ni demasiado sueltas ni demasiado ajustadas.
- Colores sólidos funcionan mejor que estampados estridentes.
- Evita logos grandes o gráficos que roben atención a tu cara.
- Si usas traje, que esté bien planchado y con buen calce (nada grita “descuido” como un cuello arrugado).
Piensa en tu vestuario como piensas en tu discurso:
- ¿Qué quieres comunicar?
- Más formal y clásico (abogado, gerente, director de empresa).
- Más creativo y cercano (emprendedor, profesional independiente, consultor creativo).
No se trata de disfrazarte, sino de elegir la versión de ti que más te representa en tu rol profesional. Tu rostro y tu ropa deberían contar la misma historia.
3. Luz y entorno: el escenario también comunica
En retrato corporativo, la luz y el fondo son parte del “discurso visual”.
La luz
Una buena luz:
- suaviza o marca rasgos según lo que necesites,
- evita sombras raras en ojos y cuello,
- y ayuda a que la piel se vea saludable y profesional, no cansada.
Aquí entra el oficio del fotógrafo: saber si conviene luz más suave, más dramática, más limpia, etc., según tu perfil y el uso final de la foto (LinkedIn, web, prensa, conferencias, etc.).
El entorno
Hay tres opciones habituales:
- Fondo neutro:
Ideal cuando quieres un retrato atemporal, limpio y adaptable a distintos usos.
- Oficina o espacio de trabajo:
Útil cuando quieres mostrar un poco de contexto (por ejemplo: espacio moderno, cowork, empresa tecnológica).
- Entorno urbano o arquitectónico:
Funciona bien para emprendedores y profesionales que quieren un look más dinámico.
La decisión de fondo y luz no es decorativa: debe estar alineada con tu rol y con la imagen que quieres proyectar. Ahí se cruza con la lógica de la fotografía para empresas, donde cada detalle del entorno habla de la marca… en este caso, de tu marca personal.
4. Postura y expresión: tu lenguaje corporal en una sola imagen
Puedes tener el mejor traje, la mejor luz y el mejor fondo, pero si tu expresión dice “no quiero estar aquí”… se nota.
Postura
- Espalda recta, sin rigidez.
- Hombros relajados (ni caídos ni arriba por tensión).
- Mentón ligeramente hacia abajo o hacia adelante, según tu rostro.
La postura comunica:
- seguridad,
- energía,
- claridad.
Expresión
Aquí está el juego fino:
- Una sonrisa suave puede mostrar cercanía sin perder autoridad.
- Una expresión neutra bien trabajada puede verse seria pero confiada, no enojada.
- Ojos demasiado abiertos pueden transmitir susto más que atención.
Lo ideal es que el fotógrafo te vaya guiando:
- “prueba cerrar un poco la sonrisa”,
- “relaja la mandíbula”,
- “mira un poco fuera de cámara”, etc.
Piensa que es como ensayar para una presentación: hay un punto donde sientes “ahí, esto sí soy yo”. Ese es el momento que queremos capturar.
5. Preparación mental: llegar con la cabeza en el lugar correcto
Último consejo, y muchas veces el más subestimado: tu estado mental el día de la sesión.
Si llegas:
- corriendo,
- atrasado,
- pensando en mil cosas,
- o convencido de que “sales mal en todas las fotos”…
es muy probable que eso se note.
Algunas ideas simples:
- Llega con tiempo, sin ir mirando el reloj cada dos minutos.
- Respira, conversa un poco con el fotógrafo antes de empezar.
- Recuerda por qué estás haciendo este retrato: no es un trámite, es una inversión en tu carrera.
- Visualiza cómo te quieres ver: firme, cercano, confiable.
Si quieres profundizar en cómo elegir al profesional correcto y no dejar tu imagen al azar, esta guía para elegir al mejor fotógrafo (orientada a eventos, pero con criterios que aplican igual a retratos) te puede dar un buen marco mental: se trata de ver al fotógrafo como aliado estratégico, no como alguien que solo “toma la foto”.
Checklist rápido antes de tu retrato corporativo
Para que no se te escape nada, aquí va un resumen que puedes revisar el día anterior:
- Tengo claro para qué voy a usar este retrato (LinkedIn, web, prensa, etc.).
- Elegí ropa que me representa y que se ve profesional, limpia y bien planchada.
- Revisé el portafolio del fotógrafo y me gusta cómo retrata a otras personas.
- Dormí razonablemente bien la noche anterior (ojeras y energía se notan).
- Llevo tiempo suficiente para no llegar corriendo.
- Estoy dispuesto a dejarme dirigir: postura, expresión, ajustes finos.
Conclusión: tu retrato corporativo es una puerta, no un adorno
Un buen retrato corporativo abre conversaciones antes de que digas una palabra.
Cuando está bien hecho, ayuda a que:
- tus clientes te vean como alguien en quien se puede confiar,
- tu equipo te reconozca como referente,
- y tu presencia online esté alineada con el nivel de tu trabajo.
No es una vanidad: es parte de tu estrategia profesional.
Tomarte en serio estos 5 consejos —elegir bien a tu fotógrafo, cuidar vestuario, luz, postura y mentalidad— es decidir conscientemente cómo quieres que te vean en el mundo de los negocios. Y esa decisión, si la haces bien, te va a acompañar en cada reunión, cada propuesta y cada nueva oportunidad que se abra gracias a esa primera impresión.
por Nacho Pérez | Nov 9, 2025 | Blog, retrato
Si emprendes, ya lo sabes: una buena sesión de retrato corporativo no es un “lujo bonito”; es una herramienta de venta. En segundos alguien decide si confía en ti, si te ve profesional y si se queda leyendo lo que ofreces. Yo lo he visto una y otra vez: cuando la imagen conversa con tu propuesta de valor, la gente permanece y actúa (aunque aquí hablaremos solo de cómo lograrlo, sin venderte nada). Da igual si vendes asesorías, terapia, diseño, programas online o un estudio de arquitectura: tu cara, tu postura y tu contexto comunican mucho antes que el texto.
¿Por qué no es un lujo? Es tu herramienta de ventas en segundos
Idea central: la fotografía de marca personal reduce fricción. Antes de leer un texto largo, el cerebro procesa señales visuales: limpieza, coherencia, actitud, contexto. Por eso un retrato pensado con intención —como los que trabajo también en mis retratos corporativos en Santiago— abre la puerta a todo lo demás.
Confianza inmediata. Un retrato consistente con tu “promesa” (seriedad, cercanía, creatividad) hace que el visitante te dé el beneficio de la duda y siga explorando. Si vendes finanzas, la imagen tiene que sostener esa idea de claridad y orden; si vendes creatividad, se tiene que sentir un mínimo de frescura y riesgo controlado.
Lectura guiada. Una imagen bien resuelta “abre la puerta” a tus titulares y beneficios. En mi experiencia, cuando la portada refleja tu tono, la permanencia aumenta porque el usuario siente que “está en el lugar correcto”. De lo contrario, ni siquiera llega a leer tus mejores argumentos de venta.
Memoria y recordación. Si tu look & feel se repite en web, LinkedIn e Instagram, la marca se fija. No se trata de repetir la misma foto en todos lados, sino de que exista una coherencia: colores, estilo de luz, energía, tipo de encuadres.
Coherencia de valor. No se trata de “verse bonito”, sino de alinear imagen, texto y oferta. Un feed limpio con fotos de stock que no se parecen a ti tampoco ayuda: lo que mostramos en imagen tiene que estar al servicio de cómo trabajas y a quién ayudas.
Qué diferencia una foto “bonita” de una foto estratégica
La foto “bonita” vive aislada: se ve bien, pero podría pertenecer a cualquiera.
La foto estratégica:
- Tiene un rol claro (portada de web, anuncio, bio, presentación).
- Usa el entorno para contar algo de tu proceso: pizarras, cuadernos, cocina, estudio, consulta, laptop.
- Deja aire para el diseño: espacio para textos, titulares, logos.
Cuando piensas así, dejas de buscar “la foto perfecta” y empiezas a construir una biblioteca de imágenes que trabaja para tu marca.
Confianza inmediata: cómo una imagen hace que se queden leyendo
Expresión y postura: ni rígido ni caótico; comunica la emoción de tu propuesta (sereno, curioso, resolutivo). La mandíbula apretada, los hombros elevados o una sonrisa forzada cuentan otra historia, aunque el fondo sea precioso. Parte del trabajo en sesión es ir calibrando esos microgestos.
Contexto: un café en Lastarria no cuenta lo mismo que una sala acristalada en El Golf. El primero habla de cercanía, creatividad, conversación; el segundo de estructura, corporativo, decisión. Si trabajas con empresas, quizás tenga más sentido un entorno similar al que usarías en una sesión de perfil para empresas en Santiago; si trabajas con consumidores finales, tal vez convenga mostrarte en espacios más cotidianos.
Detalle técnico invisible: foco en ojos, piel natural, colorimetría consistente, fondo que no distrae. No necesitas “entender de foto” para notar cuando algo se siente raro: tonos verdosos, piel plastificada, sombras duras en la cara… todo eso resta confianza, aunque no sepas nombrarlo.
Casos tipo: de bio genérica a perfil que convierte
Consultora: pasó de un headshot plano a un retrato editorial en Barrio Italia con laptop, cuaderno y luz suave. Resultado: su bio “respira” metodología y calidez. En lugar de parecer una ficha más, se entiende que lidera procesos, piensa, acompaña.
Abogado independiente: fondo limpio en Providencia, traje con textura mate, gesto directo y amable; su propuesta “claro, rápido y honesto” se entiende al mirar. Sus clientes potenciales ya sienten que pueden escribirle con confianza antes de leer el primer párrafo de servicios.
Creadora de contenido: exteriores al atardecer, prendas monocromas, props mínimos; su imagen deja espacio al texto y no compite por atención. Sus piezas en Instagram pasan de “posteos improvisados” a contenidos donde la estética está al nivel del mensaje.
Tienda o marca personal con producto físico: combinar retratos del fundador con imágenes del catálogo —en la línea de mi trabajo de fotografía para marcas y tiendas— hace que la historia sea completa: se ve la cara detrás del proyecto y el resultado final en manos del cliente.
Mi método en 5 pasos (briefing, moodboard, looks, locación, dirección)
No todos los fotógrafos trabajan igual; aquí va una ruta práctica para que evalúes cualquier propuesta (o la armes tú con quien elijas).
1. Briefing de negocio (no solo de imagen)
Define público, objeciones y tono de tu oferta. No es lo mismo comunicar “acompañamiento terapéutico en procesos largos” que “consultoría exprés para destrabar decisiones”. El briefing debería incluir: qué vendes, a quién, en qué precio, qué te diferencia y qué te dicen tus mejores clientes.
2. Moodboard y palabras clave
“Cercanía profesional”, “energía creativa”, “rigor técnico”… Estas guían vestuario, gestos y entorno. Un buen moodboard no es una carpeta de Pinterest sin filtro; es una selección cuidada de 10–20 imágenes que marcan dirección de luz, colores, tipos de encuadres y atmósfera.
3. Looks y paleta
Dos a tres combinaciones que dialoguen entre sí; evita patrones estridentes y logos ajenos. Piensa en capas (camisa + blazer, vestido + chaqueta) que permitan variar rápido sin cambiar completamente de personaje. Así, en una misma sesión obtienes imágenes útiles para distintos canales.
4. Locación estratégica
Estudio para control absoluto; exterior para contar historia (Santiago ofrece barrios con carácter). A veces tiene sentido sumar tu lugar de trabajo real: consulta, oficina, taller, cowork. Ahí aparecen detalles que hacen que tu cliente sienta tu día a día, igual que en otras sesiones de fotos
5. Dirección para no-modelos
Microinstrucciones (“nariz a luz”, “peso atrás”, “mirada fuera de cámara”) y respiraciones para soltar el gesto. La diferencia entre alguien puesto “ahí” y alguien bien dirigido es enorme. La sesión debe sentirse como una conversación guiada, no como un examen.
Qué llevar: vestuario, accesorios y paleta seguras
Regla de textura > estampado. Lanas finas, algodón, lino o mezclas mate lucen mejor que brillos. Las texturas dan sensación de calidad sin gritar; los estampados arriesgados se cansan rápido y distraen.
Paleta que favorece piel. Neutros (grafito, arena, azul oscuro) + un acento propio. Si tu marca usa ciertos colores (por ejemplo, verde bosque o mostaza), puedes incorporarlos en detalles: pañuelo, libreta, taza, blazer.
Accesorios con propósito. Lentes, cuaderno, tablet: que sumen contexto sin robar protagonismo. Si nunca trabajas con computador delante del cliente, no tiene sentido posar con el notebook sólo “porque queda bien”.
Backup minimalista. Camisa/blazer adicional y pañuelos/gomas para imprevistos. Incluir también: zapatos que se vean limpios si haremos plano entero, cinturón si aporta estructura y, para quienes usan maquillaje, productos básicos para retoques rápidos.
Guía de poses para no-modelos (rápida y natural)
Triángulos con brazos para evitar rigidez. Apoyar ligeramente la mano en la cintura, cruzar brazos sin apretar, apoyar codo en respaldo: todo eso genera líneas agradables.
Ejes: ligera rotación de hombros + barbilla abajo/arriba milímetros. Ni frontal tipo foto carnet, ni giro exagerado: ese punto medio donde el cuerpo se ve natural y estilizado.
Manos con tarea: sostener libreta, taza o simplemente ajustar el blazer. Las manos “sin hacer nada” son las primeras en volverse raras; darles una acción sencilla las relaja y se siente más auténtico.
Microsecuencias: 5–10 segundos por pose, respira, cambia. Es mejor trabajar en pequeñas transiciones que buscar “la pose perfecta”. De una secuencia fluida salen 3–4 fotos muy diferentes sin que te des cuenta.
Dónde fotografiar en Santiago según tu estilo
Santiago es variado y eso juega a favor de tu narrativa visual.
Lastarria y Barrio Italia: creativo y editorial
Calles con textura, cafés con luz lateral y colores cálidos. Ideal para coaches, creativos, diseñadores, terapeutas y profesionales donde la cercanía manda. Puedes mostrarte caminando, revisando notas, conversando con un supuesto cliente.
El Golf y Providencia: corporativo y pulcro
Líneas limpias, vidrio y metal, interiores con fondos neutros. Va bien para servicios financieros, legales, consultorías B2B que requieren sobriedad. Aquí funcionan trajes, blazers, vestidos estructurados y gestos seguros.
Ñuñoa, centro y parques: urbano equilibrado
Barrios residenciales con plazas, bibliotecas, cafés y veredas amplias. Para marcas personales que quieren verse cercanas, profesionales, pero no excesivamente formales, estos espacios son una muy buena mitad de camino.
Estudio vs exterior: cuándo conviene cada uno
Estudio: control total de luz, fondo y clima; excelente para headshot consistente. Ideal si necesitas muchas variaciones de encuadre con un look muy limpio o si tu empresa quiere replicar el mismo estilo para varias personas del equipo.
Exterior: storytelling contextual; mejor para lifestyle editorial y “marca con carácter”. Permite enseñar ciudad, movimiento, espacios que tu cliente reconoce, y conectar más desde la historia que desde el rol.
Híbrido: 30–40 minutos en estudio + 30–40 en exterior cercano para variedad sin perder cohesión. Suele ser la opción más rentable para emprendedores: en una sola sesión obtienes material para meses y para distintos tipos de publicaciones. Si quieres ver cómo se combinan diferentes enfoques de sesión, en mi guía de tipos de sesión de fotos explico más formatos y usos posibles.
Qué suele incluir una sesión y cómo evaluar propuestas (enfoque comparativo)
Para no canibalizar ningún servicio, esto no es una oferta, sino una lista orientativa para comparar opciones del mercado:
Preproducción: briefing, moodboard, guía de vestuario. Si alguien llega a la sesión “a ver qué sale”, es una señal de alerta: la improvisación total suele terminar en fotos genéricas.
Duración: 60–120 minutos, 2–3 looks, 1–2 locaciones. Más no siempre es mejor; lo importante es que cada escenario esté bien pensado para un uso concreto (portada web, foto de perfil, portada de reel, etc.).
Archivos: selección curada + edición básica (color/contraste) y retoque ligero. Mejor 25–40 fotos sólidas que 200 casi iguales. Pregunta cuántas imágenes finales se entregan y con qué tipo de edición.
Formatos: versiones para web (ligeras) y alta resolución. Ideal tener ambas: las livianas para cargar rápido, las grandes para imprimir o usar en piezas de diseño.
Uso: web, redes, prensa orgánica (verifica licencias si usarás anuncios). Asegúrate de entender si puedes usar las fotos en campañas pagadas o sólo en orgánico; algunas propuestas limitan ese uso.
Tiempos: pre-selección en 48–72h y entregas finales acordadas. Un plazo claro evita frustraciones, sobre todo si tu sesión está ligada al lanzamiento de un programa o una campaña concreta.
Criterios de calidad al revisar portafolios: consistencia de color, nitidez en ojos, piel realista (sin “plastificar”), variedad de gestos, integración con entorno. Fíjate también si todas las personas se ven idénticas (misma pose, mismo fondo) o si el fotógrafo adapta la sesión al perfil de cada cliente.
Recuerda: “no es un lujo bonito; es una herramienta de venta”. Si una propuesta te ayuda a contar tu valor en segundos, vas en la dirección correcta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una sesión de marca personal en Santiago?
Entre 1 y 2 horas rinde bien para emprendedores con agenda ajustada. Importa más la planificación previa que alargar el tiempo. Una buena conversación antes de la sesión puede ahorrar 30 minutos de dudas delante de cámara.
¿Qué ropa funciona mejor para LinkedIn e Instagram?
Tonos sólidos y texturas mates. Evita brillos y micro-rayas finas (pueden hacer moiré en pantalla). Piensa en capas: blazer/sweater que puedas poner y quitar para variedad rápida. Para Instagram puedes arriesgar un poco más con color; para LinkedIn, mantén una base neutra y añade acentos con cuidado.
¿Estudio o exterior?
Si buscas consistencia (equipos grandes, plantillas corporativas), estudio. Si necesitas historia y cercanía, exterior o híbrido. Muchos emprendedores combinan un retrato más serio para LinkedIn con fotos más relajadas para Instagram y su web.
¿Cuáles son buenas locaciones en Santiago?
Barrios como Lastarria, Barrio Italia, Providencia y El Golf ofrecen estéticas claras (creativa vs. corporativa). Elige en función de tu tono de marca y de dónde se mueven tus clientes. No tiene sentido fotografiarte en un entorno ultra corporativo si tu propuesta es más doméstica o terapéutica.
¿Cuándo es la mejor luz?
Hora dorada (primeras y últimas horas del día) en exterior; en estudio, cualquier horario porque la luz es controlada. Si trabajamos en interiores con grandes ventanales, también conviene evitar el sol cenital más duro.
¿Y si no sé posar?
Nadie “sabe” al comienzo. Un buen proceso te guiará con microinstrucciones y pausas para respirar. Lo importante es comunicar tu propuesta, no “parecer modelo”. La idea es que te reconozcas sin sentir que estás interpretando un personaje ajeno.
¿Cada cuánto tiene sentido repetir una sesión?
Depende de cuánto evolucione tu marca y tu imagen. Para la mayoría de emprendedores, una sesión bien pensada dura entre 12 y 24 meses. Si cambias de nicho, estilo visual o propuesta, o si tu aspecto cambia mucho, es buen momento para actualizar.
Conclusión
La sesión de perfil para emprendedores y marcas personales en Santiago no es cosmética; es estrategia. Cuando tu imagen abre la puerta y tu mensaje pasa, la audiencia se queda leyendo. Si además cuidas contexto, vestuario, dirección y coherencia entre canales, tu marca se entiende en segundos. Eso —y no otra cosa— es lo que convierte: que quien llegue a tu web o a tu perfil sienta que está frente a alguien profesional, alineado y real, y decida quedarse un poco más para descubrir lo que puedes hacer por él.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una sesión de marca personal en Santiago?
Lo habitual es entre 1 y 2 horas. Importa más la planificación previa (briefing, vestuario y locaciones definidas) que alargar el tiempo; con una sesión bien pensada puedes sacar material para varios meses.
¿Qué ropa funciona mejor para LinkedIn e Instagram?
Funcionan muy bien los tonos sólidos y las texturas mates (lino, algodón, lana fina). Evita brillos fuertes y micro-rayas muy finas. Piensa en capas (blazer, sweater, chaqueta) que puedas poner y quitar rápido para variar sin cambiarte por completo.
¿Es mejor hacer la sesión en estudio o en exterior?
Si buscas un look muy consistente y corporativo, el estudio es la mejor opción. Si quieres mostrar más historia y cercanía, conviene exterior o un formato híbrido (parte estudio, parte calle o locación real). Muchos emprendedores combinan ambas cosas en una sola sesión.
¿Cuáles son buenas locaciones en Santiago para una sesión de marca personal?
Depende del tono de tu marca. Lastarria y Barrio Italia funcionan muy bien para perfiles creativos y cercanos; El Golf y parte de Providencia encajan mejor con servicios más corporativos; barrios como Ñuñoa o parques urbanos dan un equilibrio entre profesional y cotidiano.
¿Y si no sé posar o me incomoda la cámara?
No necesitas experiencia previa. La sesión se trabaja con microinstrucciones sencillas (cómo colocar el cuerpo, qué hacer con las manos, dónde mirar) y pausas para respirar. El objetivo no es que parezcas modelo, sino que comuniques tu propuesta de forma natural.
¿Cada cuánto tiene sentido repetir una sesión de retraro de marca personal?
Para la mayoría de los emprendedores, una sesión bien pensada dura entre 12 y 24 meses. Conviene actualizar cuando cambias de nicho, ajustas tu estilo visual, renuevas tu web o tu aspecto cambia lo suficiente como para que tus fotos ya no te representen.
por Nacho Pérez | Nov 3, 2025 | Blog, retrato
Cuando alguien actualiza su CV o su perfil de LinkedIn, casi siempre pasa lo mismo:
cambia el cargo, el resumen, las skills… pero deja la misma foto de hace años, recortada de un asado o de un matrimonio.
El problema es que, en entornos profesionales, tu foto de perfil es tu apretón de manos digital. Es lo primero (y a veces lo único) que ve alguien antes de abrir tu mensaje, aceptar tu solicitud o decidir si te invita a una entrevista o reunión.
En esta guía te comparto consejos pro para tu foto de perfil profesional, pensados para LinkedIn y redes de trabajo, pero que también sirven para la web de tu empresa, biografías, firmas de correo y presentaciones.
1. Define para qué es tu foto de perfil
No es lo mismo una foto para:
- LinkedIn
- La web de tu empresa
- Una charla o conferencia
- Instagram personal
Si mezclas todos los usos, terminas con una foto “tibia” que no funciona bien en ningún lado.
Pregúntate:
- ¿Quiero transmitir más cercanía o más seriedad?
- ¿Esta foto va a vivir en mi perfil personal o en la página de la empresa?
- ¿Voy a usarla también en presentaciones, dossiers o campañas internas?
En empresas, lo más habitual es que se necesiten retratos coherentes de todo el equipo, que funcionen tanto en la web como en LinkedIn. En esos casos, lo ideal es planificar una sesión de retratos corporativos en Santiago con un fotógrafo que entienda de branding, no solo de “retrato bonito”.
2. La luz: el truco más importante (y más ignorado)
La luz es el 80% de una buena foto de perfil. Aunque no tengas equipo profesional, hay cosas muy simples que puedes aplicar:
2.1 Aprovecha la luz natural
- Busca una ventana grande con luz suave (idealmente sin sol directo).
- Ponte de frente o en diagonal a esa ventana, no con la luz detrás.
- Evita luces de techo amarillas muy fuertes, que crean sombras raras en ojos y ojeras.
Si estás en oficina:
- Apaga fluorescentes súper duros sobre tu cabeza si puedes.
- Prefiere zonas donde la luz de ventana “limpie” la cara.
2.2 Evita contraluces y sombras duras
- No te pongas con una ventana muy brillante detrás de ti: la cámara va a exponer para el fondo y tu cara quedará oscura o lavada.
- Si estás en exterior, evita el sol justo encima; mejor sombra suave.
En una sesión profesional, se usan modificadores de luz (softboxes, difusores, reflectores) para que la piel se vea limpia y los rasgos, favorecidos. Pero incluso con un celular, una buena ventana vale oro.
3. Fondo: simple y coherente con tu marca
El fondo no debería robar protagonismo ni distraer. Algunas ideas:
- Fondo liso (pared clara, fondo de estudio) → sensación más clásica y corporativa.
- Oficina desenfocada → da contexto, se ve moderno y profesional.
- Exterior muy cargado → úsalo solo si está muy desenfocado y tiene relación con lo que haces.
Evita:
- Fondos con demasiado caos visual (papeles, cables, gente pasando).
- Colores muy estridentes que choquen con tu ropa o con el branding de tu empresa.
- Lugares donde aparezcan elementos “comprometedores” (botellas, carteles, desorden).
Piensa que tu foto de perfil se va a ver en tamaño miniatura: cuanto menos ruido detrás, mejor.
4. Ropa y estilo: viste para el contexto real
La idea no es disfrazarte, sino verse como la mejor versión de cómo trabajas en la vida real.
4.1 Colores y texturas
- Colores lisos funcionan mejor que estampados muy cargados.
- Evita prendas con rayas muy finas, logos grandes o mensajes de texto.
- Si tu piel tiende al rojo, evita rojos intensos; si tiende al amarillo, evita amarillos fuertes.
4.2 Nivel de formalidad
- Si trabajas en banca, legal, corporativo clásico → blazer, camisa, blusa estructurada.
- Si trabajas en tech/creativo/startup → smart casual (polera lisa, camisa remangada, vestido simple).
- Si vendes tu marca personal como creador o artista → puedes permitirte algo de más personalidad, pero sin perder legibilidad.
Pregunta clave:
“¿Me sentiría cómodo/a entrando a una reunión importante con esta ropa?”
Si la respuesta es sí, vas por buen camino.
5. Expresión y lenguaje corporal
Una buena foto de perfil no es solo luz y ropa; es sobre todo expresión.
5.1 Sonrisa (pero no forzada)
- No hace falta reír a carcajadas, pero una ligera sonrisa relaja la cara.
- Ayuda pensar en una persona o situación concreta que te caiga bien (no en “sonríe, por favor”).
5.2 Postura
- Espalda recta, hombros relajados.
- Cuello largo (imagina un hilo que te estira hacia arriba).
- Gira ligeramente el cuerpo y la cara (no totalmente de frente, a menos que se busque algo muy formal).
5.3 Mirada
- Mira a cámara como si miraras a una persona con quien quieres generar confianza.
- Evita miradas “perdidas” o con ceño fruncido.
En estudio siempre trabajo dando direcciones muy concretas (“levanta un poco el mentón”, “relaja los hombros”, “gira un poquito más”) porque, por más experiencia que tenga alguien, nadie sabe exactamente cómo se ve hasta que lo guiamos.
Si quieres entender mejor todas las opciones, aquí te explico qué tipos de sesiones de fotos hay y cuál necesitas tú.
6. Encuadre, recorte y formato
En LinkedIn y la mayoría de redes, tu foto se ve en un pequeño círculo o cuadrado. Algunos tips:
- Plano: cabeza y parte de los hombros/pecho (no hace falta cuerpo entero).
- Espacio: deja algo de aire por encima de la cabeza, no cortes pelo ni mentón.
- Orientación: aunque la foto base sea horizontal, se suele recortar en vertical o cuadrado para el perfil.
Evita recortes tipo:
- Selfie de cuerpo entero recortada a la altura de la cara.
- Foto de grupo donde se nota que cortaste a otras personas.
- Foto muy lejana donde tu cara apenas se ve al hacer thumbnail.
7. Errores típicos que matan una foto de perfil
Algunos clásicos:
- Foto de carnet vieja, con fondo azul y luz dura.
- Foto recortada de un matrimonio/asado (con mano de alguien en tu hombro, vestido de fiesta, corbata torcida).
- Foto en playa / carrete usada en LinkedIn “porque salgo bien”.
- Filtros extremos de belleza (piel de plástico, ojos agrandados, cara deformada).
- Gafas de sol en la foto de perfil profesional.
La regla es simple:
“¿Esta foto la usaría en una presentación importante frente a un cliente o jefe?”
Si la respuesta es no, no debería ser tu foto de perfil profesional.
8. ¿Celular bien usado o sesión profesional?
Puedes conseguir una foto decente con un buen celular, luz de ventana y un amigo/a que te ayude. Eso es mucho mejor que seguir con la foto recortada del carrete.
Pero hay momentos donde vale la pena invertir en una sesión profesional:
- Estás cambiando de rol y quieres reposicionarte.
- Lideras un equipo y eres rostro visible de la empresa.
- Tu perfil de LinkedIn es un canal clave para ventas o networking.
- Tu empresa quiere alinear la imagen de toda la organización.
En esos casos, una sesión bien planificada de retratos corporativos en Santiago te da:
- Varias opciones de foto de perfil (más seria, más cercana).
- Versiones para LinkedIn, web, CV y charlas.
- Consistencia con el resto del equipo si se hace a nivel empresa.
9. Checklist rápida antes de subir tu foto
Antes de darle “guardar” a tu nueva foto de perfil, revisa:
- ✅ ¿La luz es suave y tu cara se ve nítida?
- ✅ ¿El fondo no distrae?
- ✅ ¿La ropa es coherente con cómo trabajas y con tu sector?
- ✅ ¿Tu expresión transmite lo que quieres (cercanía, confianza, profesionalismo)?
- ✅ ¿Se entiende quién eres incluso viéndote en pequeño?
Si cumples todo eso, estás muy por encima del promedio.
10. Conclusión
Tu foto de perfil profesional es una de esas cosas que se hace de vez en cuando, pero se ve todos los días: en reuniones online, correos, LinkedIn, WhatsApp Business, intranet, etc. Cuidarla no es vanidad, es comunicación estratégica.
Puedes partir mejorando mucho con un buen celular, luz natural y estas recomendaciones. Y si quieres ir un paso más allá, coordinar una sesión profesional pensada para tu equipo o para tu marca personal es la forma más rápida de alinear cómo te ves con el nivel de trabajo que ya estás haciendo.
Si estás pensando en actualizar la imagen de tu empresa y quieres que todos hablen el mismo lenguaje visual, en VOGG tenemos un enfoque especializado en fotografía para empresas en Santiago, donde los retratos son solo el principio de una narrativa visual coherente.