fotos en estudio vs exteriores: pros y contras explicados

fotos en estudio vs exteriores: pros y contras explicados

Cuando pensamos en una sesión de fotos, una de las primeras decisiones es elegir el entorno: ¿mejor un estudio fotográfico o una locación en exterior?
No es solo una cuestión de fondo. El lugar afecta la luz, el estilo, la sensación de las imágenes y hasta la comodidad de las personas frente a la cámara.

Este artículo está pensado como una guía informativa para entender, con calma, las ventajas y desventajas de cada opción. Al final tendrás más claro en qué casos conviene un entorno u otro, ya sea para retratos, marcas o proyectos personales.

Sesión en estudio (Santiago)

Opciones de sesión, valores orientativos y cómo reservar.

Qué cambia realmente entre estudio y exteriores

Más allá de lo obvio (interior vs exterior), la elección se puede resumir en tres grandes ejes:

  • Luz: artificial controlada vs luz natural cambiante.
  • Entorno: fondo neutro vs contexto real (ciudad, naturaleza, arquitectura…).
  • Experiencia: espacio privado y controlado vs ambiente más vivo y espontáneo.

A partir de estos tres elementos se construye casi todo lo demás.

Sesión de fotos en estudio: control, limpieza visual y consistencia

Una sesión de fotos en estudio es como trabajar en un laboratorio: todo se puede ajustar con precisión.

Ventajas del estudio

1. Control total de la luz

En un estudio, el fotógrafo decide:

  • Intensidad, dirección y calidad de la luz.
  • Esquemas suaves para retratos profesionales, más duros para imágenes dramáticas, etc.
  • Repetir exactamente el mismo esquema otro día si se necesita coherencia entre varias sesiones.

Esto es clave, por ejemplo, para retratos consistentes de un equipo completo o para fotografías donde el producto o el rostro deben verse siempre igual de nítidos.
Si quieres profundizar en este tipo de imágenes, puede ayudarte ver más ejemplos de retratos profesionales.

2. Fondos limpios y foco en el sujeto

En estudio se suele trabajar con:

  • Fondos lisos (blanco, gris, negro, colores planos).
  • Props puntuales, pero siempre controlados.

Eso ayuda cuando:

  • El objetivo es que nada distraiga de la persona, como en retratos para perfiles laborales.
  • El producto tiene que lucir claro (ropa, accesorios, objetos de diseño), muy propio de la fotografía de catálogo y campañas para marcas.

3. Comodidad y privacidad

El estudio es un entorno cerrado: no hay gente mirando, ni ruido de fondo, ni tránsito.

  • A personas que no están acostumbradas a la cámara les resulta más fácil relajarse.
  • Se pueden hacer pausas, revisar fotos en pantalla y ajustar detalles con calma.

Esto aplica tanto a retratos individuales como a sesiones más técnicas, por ejemplo para modelos que necesitan cumplir ciertos requisitos específicos para su book.

Desventajas del estudio

1. Menos contexto visual

Si lo que quieres es mostrar un estilo de vida, una ciudad, un barrio o un espacio concreto, el estudio puede quedarse corto.
Las fotos se ven más atemporales y limpias, pero a veces falta entorno para contar la historia completa de una marca o de un proyecto personal.

2. Sensación más formal

Aunque se puede trabajar con poses más relajadas, el estudio suele asociarse a:

  • Retratos más formales.
  • Imágenes más “cuadradas” en cuanto a composición.

Si buscas algo muy lifestyle o de “día a día”, quizá te haga sentido mirar también la opción de los exteriores y reservar el estudio para las imágenes más neutras.

Sesión de fotos en exteriores: contexto, movimiento y espontaneidad

La sesión de fotos en exterior aprovecha lo que ofrece el entorno: luz natural, arquitectura, naturaleza, texturas, personas pasando, vehículos, etc.

Ventajas de los exteriores

1. Entorno real y storytelling

En exterior, el lugar aporta información:

  • Una calle con cierta estética, un café, un parque, una oficina acristalada…
  • Todo eso dice algo de la persona, la marca o el proyecto.

Es especialmente útil cuando se quiere transmitir estilo de vida: marcas de ropa que quieren verse cercanas y actuales, profesionales que quieren salir del típico fondo plano, o incluso modelos que buscan un book con una parte más editorial.
Si trabajas con productos o colecciones, te puede inspirar revisar este enfoque de fotografía para marcas, lookbook y catálogo.

2. Luz natural con carácter propio

La luz natural cambia según la hora, el clima y el lugar:

  • Al amanecer y al atardecer, la luz es más suave y cálida.
  • En días nublados, la luz se vuelve difusa y muy favorecedora.
  • En días soleados, se pueden buscar sombras marcadas y contrastes fuertes.

Cuando se trabaja bien, esa variación puede convertirse en un recurso estético muy potente. No es tan “perfecto” como el estudio, pero sí más orgánico.

3. Más movimiento y gestos espontáneos

En exteriores normalmente hay más espacio para:

  • Caminar, girar, sentarse en distintos lugares.
  • Interactuar con el entorno (barandas, muros, bancos, escaleras…).

Eso ayuda a conseguir fotos que se sienten menos posadas, algo muy útil tanto en contenido para marcas como en books de modelos que quieren mostrar versatilidad.
Si te interesa ese enfoque, puedes ver algunos ejemplos de book para modelos.

Desventajas de los exteriores

1. Clima y luz menos previsibles

Por mucho que se planifique:

  • Puede llover o hacer mucho viento.
  • Puede salir un sol fuerte justo a la hora de la sesión.
  • Una locación puede estar más llena de lo esperado.

Es parte del juego. Se puede trabajar con planes alternativos y horarios más flexibles, pero hay un grado de incertidumbre que no existe en el estudio.

2. Menos privacidad y más distracciones

En espacios públicos a veces hay:

  • Gente que mira o se cruza en el encuadre.
  • Ruido y movimiento constantes.

Para algunas personas esto suma energía y naturalidad; para otras puede generar algo de incomodidad. Es un punto importante a considerar sobre todo en retratos individuales.

Cómo elegir: una guía sencilla según tu objetivo

Sin irnos a lo transaccional, sí podemos dejar criterios claros para que la persona tome su decisión.

Si buscas retratos profesionales o fotos para perfil

Probablemente te interese:

  • Estudio para tener una base limpia, repetible y profesional.
  • Opcionalmente, algunas tomas en exterior para mostrar un lado más cercano o creativo.

Si trabajas con marcas, productos o colecciones

Para marcas y tiendas:

  • El estudio ayuda a construir catálogo: producto bien iluminado, colores fieles, detalles visibles.
  • Los exteriores funcionan muy bien para campañas y contenido de redes, cuando quieres mostrar cómo se usa el producto en contexto.

Si eres modelo o quieres empezar un book

En la mayoría de los casos:

  • El estudio sirve para polas y fotos más técnicas, con luz neutra y fondo sencillo.
  • Los exteriores aportan variedad al book: cambio de ambientes, looks y actitudes.

Checklist rápido antes de decidir

Un resumen en modo lista que puedes usar como guía:

  • ¿Necesito un fondo neutro y repetible o quiero que el lugar cuente algo?
  • ¿Quiero mostrar un espacio concreto (oficina, tienda, ciudad, naturaleza)?
  • ¿Las personas se sentirán más cómodas en un espacio privado o en la calle/parque?
  • ¿Importa que podamos repetir exactamente la luz otro día?
  • ¿Cuánto afecta el clima al proyecto?

Si quieres ideas más amplias sobre formatos posibles, puedes echarle un ojo a esta guía sobre qué tipos de sesiones de fotos existen y para qué sirve cada una.

Conclusión: no hay una sola respuesta correcta

No existe una opción “mejor” en términos absolutos.

Las sesiones en estudio funcionan muy bien cuando:

  • Se busca coherencia, limpieza visual y control fino de la luz.

Las sesiones en exteriores son ideales cuando:

  • El entorno es parte importante de la historia o se quiere un resultado más espontáneo y vivo.

Este artículo busca precisamente eso: ayudarte a entender las diferencias y pensar tu sesión con criterio, independientemente del fotógrafo o estudio que elijas.

Ranking de los 7 momentos más épicos (y más olvidados) en fotos de eventos de empresa

Ranking de los 7 momentos más épicos (y más olvidados) en fotos de eventos de empresa

Cuando organizamos un evento de empresa, solemos poner el foco en la agenda, el lugar, los ponentes y los recursos técnicos. Pero hay algo que a menudo pasa desapercibido y que, irónicamente, es lo que permanece cuando todo termina: las fotos. Esas capturas tienen el poder de inmortalizar una jornada que costó semanas o meses de trabajo. Y sin embargo, muchas veces se reducen a poses forzadas, fotos del CEO en el escenario, y cuatro imágenes del coffee break.

La realidad es que, si no sabes qué momentos buscar (y capturar), tu evento puede parecer genérico, plano, igual al de cualquier otra empresa. Las fotografías corporativas de eventos no solo documentan: cuentan una historia, construyen una narrativa de marca y generan conexión emocional.

Basándome en años de experiencia cubriendo y participando en eventos corporativos, he creado este ranking con los siete momentos que, si no capturas bien, simplemente estás tirando a la basura parte del valor de tu evento. Algunos son épicos y evidentes. Otros, más sutiles, suelen ser olvidados por casi todos. Pero todos importan.

¿Listo para contratar al fotógrafo ideal para tu evento?

1. La conexión humana que no se puede fingir

Hay algo más poderoso que cualquier slide o gráfico en una presentación: la conexión auténtica entre personas. No hay KPI que lo mida, pero todos lo sentimos. Es ese momento en el que dos personas se ríen con complicidad tras una conversación improvisada. O el apretón de manos con energía genuina que dice “aquí nació algo”.

Las fotos que capturan esa conexión real tienen un poder narrativo enorme. Son las que humanizan tu evento. Y tu marca. Porque en un mundo donde la mayoría de las empresas aún se presentan como máquinas de procesos, mostrar humanidad es diferenciador.

Tal como compartí en mi experiencia: “No es la pose forzada. Es el apretón de manos sincero, la risa contagiosa entre dos profesionales que acaban de conocerse, el momento de complicidad. Es cuando el networking deja de ser una palabra de moda y se convierte en una conexión real”.

Un buen fotógrafo corporativo en santiago lo sabe: no busca solo las sonrisas. Busca las miradas, los gestos, los micro momentos que transmiten emociones. Y no se posiciona frente al escenario, sino entre las mesas, en los pasillos, donde ocurren esas escenas sin guion.

En un evento reciente, captamos una imagen de dos fundadores de startups que se conocieron durante una pausa para el café. Estaban tan compenetrados en su conversación que no se dieron cuenta del fotógrafo. Esa foto, más tarde, se convirtió en la portada del resumen post-evento. ¿Por qué? Porque transmitía conexión, curiosidad, energía.

Mostrar estas conexiones no solo es estéticamente atractivo. También es estratégico. Es una invitación visual para que otros quieran estar ahí la próxima vez. Porque los eventos de empresa no son solo para aprender: también son para conectar.

momentos epicos en un evento corporativo en santiago

2. Las reacciones del público: el verdadero termómetro del éxito

Puedes tener la mejor presentación del mundo, pero si tu público no se inmuta, algo falla. Por eso, además de documentar al orador, hay que apuntar la cámara hacia el público. Ahí está el pulso real del evento.

Las reacciones son oro puro: una carcajada espontánea, un gesto de sorpresa, gente grabando con el móvil o tomando notas. Estas imágenes son prueba viviente de que tu evento genera impacto. Demuestran que el contenido no solo se “emite”, sino que se recibe con interés.

Como ya compartí: “Todo el mundo fotografía al orador. ¿Pero qué pasa con la audiencia? El asombro en sus caras, la concentración profunda, el aplauso unánime, la gente sacando fotos con sus móviles. Esto demuestra que tu contenido no solo se está consumiendo, sino que está resonando, impactando”.

Además, estas fotos generan identificación. Si alguien se ve reflejado en esas reacciones —porque se siente igual viendo un video o asistiendo en persona— hay más posibilidades de que conecte con tu marca.

Una buena idea es anticipar esos momentos y preparar al fotógrafo profesional para que los capture desde ángulos estratégicos. Si un ponente va a mostrar un video impactante o hacer una dinámica, es probable que provoque una reacción fuerte. Y esa es la oportunidad perfecta para inmortalizar el momento desde el público, no desde el escenario.

Las fotos del público también sirven para reforzar testimonios visuales. Puedes acompañarlas con frases como “Nunca había asistido a un evento tan útil” o “Me llevé aprendizajes clave para mi día a día”. Así refuerzas la experiencia desde varias dimensiones.

3. El backstage: donde se cuece la magia

Si quieres mostrar el alma real de tu evento, tienes que ir detrás del escenario. Ahí es donde se vive la tensión buena. Donde los ponentes revisan sus notas en voz baja, el técnico hace una última prueba de sonido, y el coordinador ajusta el timing con el móvil en una mano y el walkie en la otra.

En mi experiencia lo resumí así: “La energía frenética antes de que empiece todo. Los últimos retoques al escenario, la revisión del sonido, el equipo organizador corriendo, los ponentes repasando sus notas. Esto muestra el esfuerzo, la dedicación y el profesionalismo que hay detrás del show”.

Mostrar el backstage es mostrar la dedicación. Es enseñar que el evento no se montó en dos días, que hubo planificación, coordinación y talento detrás. Y que lo que ve el público es solo la punta del iceberg.

Estas imágenes también son valiosas internamente. Refuerzan la cultura de trabajo en equipo y el reconocimiento al esfuerzo. Y son especialmente útiles para agradecimientos posteriores: desde un “gracias equipo” en redes, hasta una presentación de resultados para directivos.

Una recomendación útil es asignar un momento específico en la agenda para capturar ese backstage, especialmente cuando el equipo esté más activo. Y si tienes acceso a los preparativos del día anterior, aún mejor. Las imágenes del montaje, los ensayos, los errores corregidos a último momento, tienen una autenticidad que conecta.

4. Los detalles que construyen tu marca (aunque no lo parezca)

Tu marca está en todo. No solo en los logos. También en el tipo de papel que usas para las acreditaciones. En el diseño de la señalética, como están dispuestas las mesas, los colores del fondo del escenario. En el tipo de café que sirves.

Estos detalles, aunque parezcan mínimos, transmiten una intención. Dicen: “Aquí cuidamos lo que hacemos”. Y esa percepción de calidad se refleja directamente en la imagen que proyectas como empresa.

Lo dije así en mi experiencia: “Son los pequeños toques que gritan: ‘Aquí hay calidad, aquí hay pensamiento, aquí no dejamos nada al azar’”.

Documentar estos detalles no solo es estético, también es estratégico. Porque refuerzan tu branding. Las fotos de estos elementos pueden usarse luego en redes, dosieres, informes y campañas de employer branding.

Imagina una imagen de la mesa de café con una vajilla elegante, al lado de una credencial con un diseño impecable y un cuaderno de bienvenida personalizado. Eso comunica profesionalismo, cuidado y estilo. Y si esos objetos llevan colores, tipografías o mensajes alineados con tu identidad visual, estás reforzando tu posicionamiento sin decir una palabra.

Además, los detalles son altamente compartibles. Muchos asistentes toman fotos de estos elementos y los publican en sus redes. Es una forma de amplificar tu marca con la ayuda de tu audiencia.

5. El evento cuando aún no ha empezado

Hay una poesía visual en la quietud antes de que empiece todo. Y en el silencio que queda después. Son momentos que la mayoría ignora, pero que tienen un poder visual y emocional tremendo.

Como conté: “El vacío del espacio antes de que llegue nadie. Es la quietud que precede al caos organizado, el lienzo en blanco. Y luego, el silencio post-evento, el desmantelamiento. Esto evoca una sensación de escala y el ciclo de vida del evento”.

Una sala perfectamente montada, sin público, transmite anticipación. Una sala vacía al final, con restos de papeles, botellas y gente cansada, transmite intensidad y cierre. Son como los dos extremos de una historia que vivió algo en el medio.

Capturar estas escenas da perspectiva. Permite contar el “antes y después”. Y sirve para crear montajes o videos de resumen que muestran el viaje completo del evento.

También tienen un efecto emocional fuerte en quienes organizaron el evento. Ver esas fotos genera orgullo, cierre, reflexión. Es como mirar una foto de tu casa vacía después de una fiesta inolvidable.

Incluirlas en el reportaje fotográfico es una forma de elevar el relato. No solo fuiste anfitrión de un evento: creaste una experiencia con un principio, un desarrollo y un final. Y eso, para cualquier marca, tiene un valor inmenso.

6. Los olvidados indispensables: staff, técnicos y servicios

En todo evento hay héroes invisibles. Personas que no están en el programa, ni en las redes sociales, ni en la nota de prensa. Pero sin ellos, simplemente nada funcionaría. Son los técnicos, camareros, personal de limpieza, seguridad, azafatos. Son los que montan, desmontan, sirven, resuelven y sonríen sin importar el estrés.

Estas personas no solo son esenciales: también merecen visibilidad. Y las fotos que los muestran trabajando con profesionalismo y actitud son un mensaje claro de cultura corporativa positiva. Dicen: “aquí valoramos a todos”.

Recogí esto en mi experiencia: “¿Y el camarero sirviendo un café con una sonrisa? ¿El personal de seguridad orientando a un invitado? ¿El técnico de sonido concentrado en su mesa de mezclas? Son las personas que hacen que el engranaje funcione, y su trabajo es crucial. Mostrarlo es valorar a todo el equipo”.

Hay algo muy poderoso en mostrar al técnico ajustando niveles de sonido con concentración absoluta, o al equipo de limpieza dejando todo perfecto mientras los asistentes se van. Esas imágenes humanizan el evento, y también lo hacen más creíble. Porque no todo es glamour. También hay esfuerzo, logística, disciplina.

Además, estas fotos son útiles para otros stakeholders. Por ejemplo, para proveedores, sponsors o partners. Les muestra que están trabajando con una organización que se preocupa por todos los detalles y respeta a sus equipos.

Para capturar estos momentos, es clave que el fotógrafo se mueva con libertad y tenga ojo para la observación. Porque muchas de estas escenas no duran más que unos segundos. Pero su valor simbólico es enorme.

7. Los guiños ocultos que hacen memorable tu evento

Cada evento tiene sus secretos. Sus chispazos de personalidad. Esos detalles no anunciados que sorprenden, divierten o emocionan. Y cuando los capturas en una foto, se convierten en parte de la leyenda del evento.

En mi experiencia lo llamé los “easter eggs”: “¿Un grafiti inspirador en un rincón? ¿Un detalle de merchandising curioso? ¿Un cartel con un mensaje interno divertido? Son los guiños, las sorpresas, los toques de personalidad que hacen que tu evento sea único y memorable”.

Una nota escrita a mano sobre una mesa de bienvenida. Un mensaje inesperado en el reverso de la acreditación. Un rincón de descanso con frases motivadoras. Un espejo con post-its de agradecimiento. Todo eso es poesía visual. Es autenticidad. Y es cultura de empresa en estado puro.

Estas fotos suelen ser las más compartidas. Porque apelan a la emoción, al humor o a la sorpresa. Y muestran una empresa con alma, no solo con presupuesto.

Además, aportan diversidad visual al reportaje. Rompen con lo “corporativo” y lo hacen más humano, más real, que se vuelva un evento corporativo más viral.

Incluir estos detalles requiere sensibilidad y ojo. El fotógrafo debe tener permiso para explorar, para husmear, para ver más allá de lo evidente. Y tú, como organizador, debes crear esos guiños con intención. Porque son los que, sin proponérselo, convierten un evento bueno en uno inolvidable.

Cierre: El evento se va, las imágenes se quedan

Cuando todo termina, cuando se apagan las luces y la gente se va, lo único que queda son los recuerdos. Y, en la mayoría de los casos, las fotos. Si están bien hechas, no solo documentan: reviven. Inspiran. Comunican. Y venden.

Por eso, no subestimes el poder de capturar los momentos correctos. Porque tu evento puede haber costado miles de euros, pero si las fotos no cuentan bien la historia, todo ese valor se pierde. Lo que no capturas, simplemente no existió.

Tal como dije desde el principio: “Si tu fotógrafo no lo ve, estás perdiendo una mina”. No se trata solo de tener un buen profesional con una buena cámara. Se trata de tener alguien con criterio, sensibilidad y ojo estratégico. Alguien que entienda que el valor de la fotografía del evento sino en todo lo que lo rodea.

Si logras capturar los 7 momentos de este ranking, no solo tendrás un reportaje completo y visualmente atractivo. Tendrás un recurso de marca poderosísimo. Una herramienta de comunicación que te servirá para vender, inspirar, reclutar, convencer y fidelizar.

Así que en tu próximo evento, no olvides decirle a tu fotógrafo (o fotógrafa): “Mira más allá. Mira donde nadie más mira. Ahí están las mejores fotos”. Porque los momentos épicos venden. Pero los olvidados… esos son los que enamoran.

¿Necesitas un fotógrafo de eventos corporativos en Santiago?

Cómo preparar una sesión de retrato corporativo

Cómo preparar una sesión de retrato corporativo

Si emprendes, ya lo sabes: una buena sesión de retrato corporativo no es un “lujo bonito”; es una herramienta de venta. En segundos alguien decide si confía en ti, si te ve profesional y si se queda leyendo lo que ofreces. Yo lo he visto una y otra vez: cuando la imagen conversa con tu propuesta de valor, la gente permanece y actúa (aunque aquí hablaremos solo de cómo lograrlo, sin venderte nada). Da igual si vendes asesorías, terapia, diseño, programas online o un estudio de arquitectura: tu cara, tu postura y tu contexto comunican mucho antes que el texto.

¿Por qué no es un lujo? Es tu herramienta de ventas en segundos

Idea central: la fotografía de marca personal reduce fricción. Antes de leer un texto largo, el cerebro procesa señales visuales: limpieza, coherencia, actitud, contexto. Por eso un retrato pensado con intención —como los que trabajo también en mis retratos corporativos en Santiago— abre la puerta a todo lo demás.

Confianza inmediata. Un retrato consistente con tu “promesa” (seriedad, cercanía, creatividad) hace que el visitante te dé el beneficio de la duda y siga explorando. Si vendes finanzas, la imagen tiene que sostener esa idea de claridad y orden; si vendes creatividad, se tiene que sentir un mínimo de frescura y riesgo controlado.

Lectura guiada. Una imagen bien resuelta “abre la puerta” a tus titulares y beneficios. En mi experiencia, cuando la portada refleja tu tono, la permanencia aumenta porque el usuario siente que “está en el lugar correcto”. De lo contrario, ni siquiera llega a leer tus mejores argumentos de venta.

Memoria y recordación. Si tu look & feel se repite en web, LinkedIn e Instagram, la marca se fija. No se trata de repetir la misma foto en todos lados, sino de que exista una coherencia: colores, estilo de luz, energía, tipo de encuadres.

Coherencia de valor. No se trata de “verse bonito”, sino de alinear imagen, texto y oferta. Un feed limpio con fotos de stock que no se parecen a ti tampoco ayuda: lo que mostramos en imagen tiene que estar al servicio de cómo trabajas y a quién ayudas.

Qué diferencia una foto “bonita” de una foto estratégica

La foto “bonita” vive aislada: se ve bien, pero podría pertenecer a cualquiera.
La foto estratégica:

  • Tiene un rol claro (portada de web, anuncio, bio, presentación).
  • Usa el entorno para contar algo de tu proceso: pizarras, cuadernos, cocina, estudio, consulta, laptop.
  • Deja aire para el diseño: espacio para textos, titulares, logos.

Cuando piensas así, dejas de buscar “la foto perfecta” y empiezas a construir una biblioteca de imágenes que trabaja para tu marca.

Confianza inmediata: cómo una imagen hace que se queden leyendo

Expresión y postura: ni rígido ni caótico; comunica la emoción de tu propuesta (sereno, curioso, resolutivo). La mandíbula apretada, los hombros elevados o una sonrisa forzada cuentan otra historia, aunque el fondo sea precioso. Parte del trabajo en sesión es ir calibrando esos microgestos.

Contexto: un café en Lastarria no cuenta lo mismo que una sala acristalada en El Golf. El primero habla de cercanía, creatividad, conversación; el segundo de estructura, corporativo, decisión. Si trabajas con empresas, quizás tenga más sentido un entorno similar al que usarías en una sesión de perfil para empresas en Santiago; si trabajas con consumidores finales, tal vez convenga mostrarte en espacios más cotidianos.

Detalle técnico invisible: foco en ojos, piel natural, colorimetría consistente, fondo que no distrae. No necesitas “entender de foto” para notar cuando algo se siente raro: tonos verdosos, piel plastificada, sombras duras en la cara… todo eso resta confianza, aunque no sepas nombrarlo.

Casos tipo: de bio genérica a perfil que convierte

Consultora: pasó de un headshot plano a un retrato editorial en Barrio Italia con laptop, cuaderno y luz suave. Resultado: su bio “respira” metodología y calidez. En lugar de parecer una ficha más, se entiende que lidera procesos, piensa, acompaña.

Abogado independiente: fondo limpio en Providencia, traje con textura mate, gesto directo y amable; su propuesta “claro, rápido y honesto” se entiende al mirar. Sus clientes potenciales ya sienten que pueden escribirle con confianza antes de leer el primer párrafo de servicios.

Creadora de contenido: exteriores al atardecer, prendas monocromas, props mínimos; su imagen deja espacio al texto y no compite por atención. Sus piezas en Instagram pasan de “posteos improvisados” a contenidos donde la estética está al nivel del mensaje.

Tienda o marca personal con producto físico: combinar retratos del fundador con imágenes del catálogo —en la línea de mi trabajo de fotografía para marcas y tiendas— hace que la historia sea completa: se ve la cara detrás del proyecto y el resultado final en manos del cliente.

Mi método en 5 pasos (briefing, moodboard, looks, locación, dirección)

No todos los fotógrafos trabajan igual; aquí va una ruta práctica para que evalúes cualquier propuesta (o la armes tú con quien elijas).

1. Briefing de negocio (no solo de imagen)

Define público, objeciones y tono de tu oferta. No es lo mismo comunicar “acompañamiento terapéutico en procesos largos” que “consultoría exprés para destrabar decisiones”. El briefing debería incluir: qué vendes, a quién, en qué precio, qué te diferencia y qué te dicen tus mejores clientes.

2. Moodboard y palabras clave

“Cercanía profesional”, “energía creativa”, “rigor técnico”… Estas guían vestuario, gestos y entorno. Un buen moodboard no es una carpeta de Pinterest sin filtro; es una selección cuidada de 10–20 imágenes que marcan dirección de luz, colores, tipos de encuadres y atmósfera.

3. Looks y paleta

Dos a tres combinaciones que dialoguen entre sí; evita patrones estridentes y logos ajenos. Piensa en capas (camisa + blazer, vestido + chaqueta) que permitan variar rápido sin cambiar completamente de personaje. Así, en una misma sesión obtienes imágenes útiles para distintos canales.

4. Locación estratégica

Estudio para control absoluto; exterior para contar historia (Santiago ofrece barrios con carácter). A veces tiene sentido sumar tu lugar de trabajo real: consulta, oficina, taller, cowork. Ahí aparecen detalles que hacen que tu cliente sienta tu día a día, igual que en otras sesiones de fotos

5. Dirección para no-modelos

Microinstrucciones (“nariz a luz”, “peso atrás”, “mirada fuera de cámara”) y respiraciones para soltar el gesto. La diferencia entre alguien puesto “ahí” y alguien bien dirigido es enorme. La sesión debe sentirse como una conversación guiada, no como un examen.

Qué llevar: vestuario, accesorios y paleta seguras

Regla de textura > estampado. Lanas finas, algodón, lino o mezclas mate lucen mejor que brillos. Las texturas dan sensación de calidad sin gritar; los estampados arriesgados se cansan rápido y distraen.

Paleta que favorece piel. Neutros (grafito, arena, azul oscuro) + un acento propio. Si tu marca usa ciertos colores (por ejemplo, verde bosque o mostaza), puedes incorporarlos en detalles: pañuelo, libreta, taza, blazer.

Accesorios con propósito. Lentes, cuaderno, tablet: que sumen contexto sin robar protagonismo. Si nunca trabajas con computador delante del cliente, no tiene sentido posar con el notebook sólo “porque queda bien”.

Backup minimalista. Camisa/blazer adicional y pañuelos/gomas para imprevistos. Incluir también: zapatos que se vean limpios si haremos plano entero, cinturón si aporta estructura y, para quienes usan maquillaje, productos básicos para retoques rápidos.

Guía de poses para no-modelos (rápida y natural)

Triángulos con brazos para evitar rigidez. Apoyar ligeramente la mano en la cintura, cruzar brazos sin apretar, apoyar codo en respaldo: todo eso genera líneas agradables.

Ejes: ligera rotación de hombros + barbilla abajo/arriba milímetros. Ni frontal tipo foto carnet, ni giro exagerado: ese punto medio donde el cuerpo se ve natural y estilizado.

Manos con tarea: sostener libreta, taza o simplemente ajustar el blazer. Las manos “sin hacer nada” son las primeras en volverse raras; darles una acción sencilla las relaja y se siente más auténtico.

Microsecuencias: 5–10 segundos por pose, respira, cambia. Es mejor trabajar en pequeñas transiciones que buscar “la pose perfecta”. De una secuencia fluida salen 3–4 fotos muy diferentes sin que te des cuenta.

Dónde fotografiar en Santiago según tu estilo

Santiago es variado y eso juega a favor de tu narrativa visual.

Lastarria y Barrio Italia: creativo y editorial

Calles con textura, cafés con luz lateral y colores cálidos. Ideal para coaches, creativos, diseñadores, terapeutas y profesionales donde la cercanía manda. Puedes mostrarte caminando, revisando notas, conversando con un supuesto cliente.

El Golf y Providencia: corporativo y pulcro

Líneas limpias, vidrio y metal, interiores con fondos neutros. Va bien para servicios financieros, legales, consultorías B2B que requieren sobriedad. Aquí funcionan trajes, blazers, vestidos estructurados y gestos seguros.

Ñuñoa, centro y parques: urbano equilibrado

Barrios residenciales con plazas, bibliotecas, cafés y veredas amplias. Para marcas personales que quieren verse cercanas, profesionales, pero no excesivamente formales, estos espacios son una muy buena mitad de camino.

Estudio vs exterior: cuándo conviene cada uno

Estudio: control total de luz, fondo y clima; excelente para headshot consistente. Ideal si necesitas muchas variaciones de encuadre con un look muy limpio o si tu empresa quiere replicar el mismo estilo para varias personas del equipo.

Exterior: storytelling contextual; mejor para lifestyle editorial y “marca con carácter”. Permite enseñar ciudad, movimiento, espacios que tu cliente reconoce, y conectar más desde la historia que desde el rol.

Híbrido: 30–40 minutos en estudio + 30–40 en exterior cercano para variedad sin perder cohesión. Suele ser la opción más rentable para emprendedores: en una sola sesión obtienes material para meses y para distintos tipos de publicaciones. Si quieres ver cómo se combinan diferentes enfoques de sesión, en mi guía de tipos de sesión de fotos explico más formatos y usos posibles.

Qué suele incluir una sesión y cómo evaluar propuestas (enfoque comparativo)

Para no canibalizar ningún servicio, esto no es una oferta, sino una lista orientativa para comparar opciones del mercado:

Preproducción: briefing, moodboard, guía de vestuario. Si alguien llega a la sesión “a ver qué sale”, es una señal de alerta: la improvisación total suele terminar en fotos genéricas.

Duración: 60–120 minutos, 2–3 looks, 1–2 locaciones. Más no siempre es mejor; lo importante es que cada escenario esté bien pensado para un uso concreto (portada web, foto de perfil, portada de reel, etc.).

Archivos: selección curada + edición básica (color/contraste) y retoque ligero. Mejor 25–40 fotos sólidas que 200 casi iguales. Pregunta cuántas imágenes finales se entregan y con qué tipo de edición.

Formatos: versiones para web (ligeras) y alta resolución. Ideal tener ambas: las livianas para cargar rápido, las grandes para imprimir o usar en piezas de diseño.

Uso: web, redes, prensa orgánica (verifica licencias si usarás anuncios). Asegúrate de entender si puedes usar las fotos en campañas pagadas o sólo en orgánico; algunas propuestas limitan ese uso.

Tiempos: pre-selección en 48–72h y entregas finales acordadas. Un plazo claro evita frustraciones, sobre todo si tu sesión está ligada al lanzamiento de un programa o una campaña concreta.

Criterios de calidad al revisar portafolios: consistencia de color, nitidez en ojos, piel realista (sin “plastificar”), variedad de gestos, integración con entorno. Fíjate también si todas las personas se ven idénticas (misma pose, mismo fondo) o si el fotógrafo adapta la sesión al perfil de cada cliente.

Recuerda: “no es un lujo bonito; es una herramienta de venta”. Si una propuesta te ayuda a contar tu valor en segundos, vas en la dirección correcta.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una sesión de marca personal en Santiago?

Entre 1 y 2 horas rinde bien para emprendedores con agenda ajustada. Importa más la planificación previa que alargar el tiempo. Una buena conversación antes de la sesión puede ahorrar 30 minutos de dudas delante de cámara.

¿Qué ropa funciona mejor para LinkedIn e Instagram?

Tonos sólidos y texturas mates. Evita brillos y micro-rayas finas (pueden hacer moiré en pantalla). Piensa en capas: blazer/sweater que puedas poner y quitar para variedad rápida. Para Instagram puedes arriesgar un poco más con color; para LinkedIn, mantén una base neutra y añade acentos con cuidado.

¿Estudio o exterior?

Si buscas consistencia (equipos grandes, plantillas corporativas), estudio. Si necesitas historia y cercanía, exterior o híbrido. Muchos emprendedores combinan un retrato más serio para LinkedIn con fotos más relajadas para Instagram y su web.

¿Cuáles son buenas locaciones en Santiago?

Barrios como Lastarria, Barrio Italia, Providencia y El Golf ofrecen estéticas claras (creativa vs. corporativa). Elige en función de tu tono de marca y de dónde se mueven tus clientes. No tiene sentido fotografiarte en un entorno ultra corporativo si tu propuesta es más doméstica o terapéutica.

¿Cuándo es la mejor luz?

Hora dorada (primeras y últimas horas del día) en exterior; en estudio, cualquier horario porque la luz es controlada. Si trabajamos en interiores con grandes ventanales, también conviene evitar el sol cenital más duro.

¿Y si no sé posar?

Nadie “sabe” al comienzo. Un buen proceso te guiará con microinstrucciones y pausas para respirar. Lo importante es comunicar tu propuesta, no “parecer modelo”. La idea es que te reconozcas sin sentir que estás interpretando un personaje ajeno.

¿Cada cuánto tiene sentido repetir una sesión?

Depende de cuánto evolucione tu marca y tu imagen. Para la mayoría de emprendedores, una sesión bien pensada dura entre 12 y 24 meses. Si cambias de nicho, estilo visual o propuesta, o si tu aspecto cambia mucho, es buen momento para actualizar.

Conclusión

La sesión de perfil para emprendedores y marcas personales en Santiago no es cosmética; es estrategia. Cuando tu imagen abre la puerta y tu mensaje pasa, la audiencia se queda leyendo. Si además cuidas contexto, vestuario, dirección y coherencia entre canales, tu marca se entiende en segundos. Eso —y no otra cosa— es lo que convierte: que quien llegue a tu web o a tu perfil sienta que está frente a alguien profesional, alineado y real, y decida quedarse un poco más para descubrir lo que puedes hacer por él.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una sesión de marca personal en Santiago?
Lo habitual es entre 1 y 2 horas. Importa más la planificación previa (briefing, vestuario y locaciones definidas) que alargar el tiempo; con una sesión bien pensada puedes sacar material para varios meses.

¿Qué ropa funciona mejor para LinkedIn e Instagram?
Funcionan muy bien los tonos sólidos y las texturas mates (lino, algodón, lana fina). Evita brillos fuertes y micro-rayas muy finas. Piensa en capas (blazer, sweater, chaqueta) que puedas poner y quitar rápido para variar sin cambiarte por completo.

¿Es mejor hacer la sesión en estudio o en exterior?
Si buscas un look muy consistente y corporativo, el estudio es la mejor opción. Si quieres mostrar más historia y cercanía, conviene exterior o un formato híbrido (parte estudio, parte calle o locación real). Muchos emprendedores combinan ambas cosas en una sola sesión.

¿Cuáles son buenas locaciones en Santiago para una sesión de marca personal?
Depende del tono de tu marca. Lastarria y Barrio Italia funcionan muy bien para perfiles creativos y cercanos; El Golf y parte de Providencia encajan mejor con servicios más corporativos; barrios como Ñuñoa o parques urbanos dan un equilibrio entre profesional y cotidiano.

¿Y si no sé posar o me incomoda la cámara?
No necesitas experiencia previa. La sesión se trabaja con microinstrucciones sencillas (cómo colocar el cuerpo, qué hacer con las manos, dónde mirar) y pausas para respirar. El objetivo no es que parezcas modelo, sino que comuniques tu propuesta de forma natural.

¿Cada cuánto tiene sentido repetir una sesión de retraro de marca personal?
Para la mayoría de los emprendedores, una sesión bien pensada dura entre 12 y 24 meses. Conviene actualizar cuando cambias de nicho, ajustas tu estilo visual, renuevas tu web o tu aspecto cambia lo suficiente como para que tus fotos ya no te representen.

Cómo elegir modelos para tu campaña de moda (sin arruinar la sesión)

Cómo elegir modelos para tu campaña de moda (sin arruinar la sesión)

Tienes colección nueva, idea de campaña, fotógrafo confirmado… y aparece la pregunta que lo puede mejorar todo o tirarlo por la borda:

“¿A quién ponemos delante de la cámara?”

Elegir bien a las modelos y modelos es la mitad del éxito de una campaña de moda.
Elegir mal significa:

  • fotos genéricas que podrían ser de cualquier marca
  • prendas que no se entienden
  • energía que no tiene nada que ver con tu estilo
  • mucho dinero gastado en producción para un resultado “meh”

En esta guía vamos a ver, paso a paso:

  • qué pensar antes de ponerte a buscar modelos
  • cómo definir el perfil ideal para tu marca
  • dónde encontrarlos (agencias, freelance, comunidad)
  • cómo leer un book y unas polas sin ser experto
  • y qué errores evitar para que tu campaña de moda se vea tan bien como la imaginaste

1. Antes de buscar modelos: define tu campaña

Elegir bien los modelos es clave en una sesión de fotografía editorial de moda: son quienes ponen cara y actitud a tu marca.

La mayoría comete el error de abrir Instagram y empezar a guardar perfiles “que se ven bien”, sin haber aclarado lo básico.

Antes de mirar una sola cara, responde esto:

¿Cuál es el objetivo de la campaña?

No es lo mismo:

  • lanzar una colección cápsula
  • armar fotos para e-commerce
  • hacer una campaña más editorial para posicionar marca
  • preparar material para entrar a un retail o marketplace

Cada objetivo pide un tipo de modelo, acting y energía distinta.

¿Dónde se van a usar las fotos?

Haz una lista concreta:

  • portada de la web
  • fichas de producto
  • Instagram / TikTok / Pinterest
  • anuncios pagados
  • catálogo físico o lookbook
  • notas de prensa o colaboraciones

Así sabrás si necesitas poses muy limpias (e-commerce) o algo más narrativo (editorial / campaña).

¿Quién es tu cliente ideal?

Edad, estilo, cómo se viste, qué música escucha, qué apps usa, qué le importa.

Cuanto más claro tengas a quién le hablas, más fácil es escoger modelos que representen a esa persona, no solo “gente guapa”.

Cuando tienes estas tres cosas claras, ya no buscas “modelos en general”, sino personas que encajen con un universo muy concreto.

2. Define el perfil de tus modelos (más allá de talla y altura)

Olvida por un momento la idea antigua de “modelo de pasarela”.
Para campaña de moda, lo importante es coherencia con tu marca.

Energía y actitud

Tu marca, en una palabra, ¿es…?

  • elegante
  • urbana
  • minimalista
  • explosiva
  • nostálgica
  • divertida

La energía de la persona delante de cámara tiene que respirar lo mismo.

Un error típico: ropa urbana con modelos que posan como editorial de lujo rígido, o ropa delicada con acting demasiado agresivo.

Tipo de cuerpo y diversidad

Preguntas clave:

  • ¿Quién compra tu ropa en la vida real?
  • ¿Quieres que esa gente se vea reflejada en tus fotos?
  • ¿Tu tallaje es amplio o muy concreto?

Incluir diversidad real (tallas, edades, tonos de piel) no es marketing vacío: es ayudar a que el cliente piense “esto también es para mí”.

Edad y contexto

Si tu clientela son adolescentes, no tiene sentido que toda la campaña la protagonicen personas de 35+.
Si vendes ropa de oficina, tampoco ayuda que los modelos parezcan estar en un festival.

Piensa siempre:

“¿Esta persona podría ser, o parecerse mucho, a quien me compra?”

3. Dónde encontrar modelos para tu campaña

Hay tres grandes vías: agencias, freelance e incluso tu propia comunidad.

Modelos de agencia

Ventajas:

  • saben posar, cambiar de expresión y aguantar jornadas largas
  • están acostumbrados a cambios de look, peluquería, maquillaje
  • la agencia te ayuda con casting, contratos y facturación

Desventajas:

  • fee más alto
  • menos flexibilidad si quieres improvisar mucho

Para entender mejor cómo se mueven las agencias, qué ofrecen y cómo evaluarlas, puedes apoyarte en la guía Agencias de modelos en Chile: guía honesta para elegir bien, donde se cubren escenarios muy parecidos a los de campañas de moda.

Modelos freelance

Ventajas:

  • mayor flexibilidad en presupuesto y horarios
  • puedes encontrar perfiles muy específicos (tatuajes, estilos alternativos, looks muy marcados)
  • trato más directo

Desventajas:

  • hay que filtrar bien: no todo el que tiene fotos bonitas en Instagram sabe trabajar en un set
  • tú (o tu fotógrafo) deben revisar book, experiencia y puntualidad

Comunidad propia

Si tienes una marca con comunidad fuerte, tus propias clientas pueden ser embajadoras brutales:

  • se creen la marca
  • la usan en su vida real
  • atraen a gente similar

Funciona muy bien para campañas “de personas reales”, pero ideal combinar:

  • 1–2 personas con experiencia
    • 1–2 perfiles de comunidad para darle verdad a las fotos

Para entender mejor el perfil de las personas que quieren empezar en el mundo del modelaje y cómo se preparan, te sirve mucho leer artículos como Qué se necesita para ser modelo, donde ves desde el otro lado qué buscan y qué temores tienen.

4. Cómo leer un book y polas sin volverte loco

Cuando contactas modelos o agencias, te enviarán:

  • book: selección de trabajos ya hechos
  • polas: fotos muy sencillas, sin producción, con ropa básica y luz limpia

El book te muestra de lo que es capaz la persona con producción.
Las polas te muestran cómo es en la realidad.

Qué mirar en el book

  • versatilidad: ¿siempre la misma cara y pose, o se adapta a estilos distintos?
  • expresión: ¿hay vida en los ojos, puede cambiar de serio a relajado?
  • trabajos similares: ¿ha trabajado con marcas parecidas a la tuya en estilo o segmento?

Qué mirar en las polas

  • proporciones reales del cuerpo
  • cómo le queda la ropa normal
  • textura de piel y pelo sin trucos de edición
  • si transmite algo incluso sin producción fuerte

Red flags habituales:

  • solo fotos muy filtradas de redes, sin trabajos reales
  • edición excesiva que “plancha” la piel o deforma el cuerpo
  • resistencia a enviar polas actuales

Si quieres ir más al detalle en este mundo de books, polas, acting y cómo se preparan las personas que quieren modelar, el artículo Contratar modelos para fotos en Santiago de Chile entra bastante a fondo en esos puntos desde la experiencia real en estudio.

5. Haz un casting que te ayude a decidir (no a confundirte)

No hace falta un casting gigante para spot de TV.
Puedes montar algo simple pero muy efectivo.

Paso 1: preselección digital

  • pides book + polas + medidas
  • filtras con la ficha de perfil que definiste antes
  • te quedas con 5–10 personas preseleccionadas por rol

Paso 2: test de cámara

Idealmente, haces una pequeña prueba:

  • 10–15 minutos por persona
  • 2–3 cambios de pose y expresión
  • una indicación de acting (“estás con amigas riéndote en la calle”, “estás esperando a alguien y miras el reloj”, etc.)

Observa:

  • cómo se mueve
  • cuánto entendió la energía de la marca
  • si recibe dirección con facilidad
  • si respeta horarios y se comporta profesional

Si tú o tu equipo no tienen ojo entrenado aún, apoyarte en alguien que trabaja seguido con modelos (fotógrafo/a, productora) marca mucha diferencia.

6. Ajusta a la realidad: tallas, prendas y combinaciones

Una cosa es el casting en teoría, otra es cuando llegan las prendas al set.

Tips prácticos:

  • asegúrate de que tienes tallas que calcen con cada modelo
  • prueba looks completos antes de la campaña si puedes
  • no tengas miedo de ajustar qué prenda usa quién en función de cómo se ve realmente

No se trata de forzar cuerpos a entrar en tallas imposibles, sino de mostrar lo mejor de tu ropa en cuerpos reales, respetando a las personas y cuidando la imagen de tu marca.

Si ves que el talento que te gusta aún no tiene material profesional, una buena jugada es que haga primero un book sencillo, bien hecho, en vez de improvisar con fotos caseras. Servicios como el book fotográfico para modelos en Santiago están pensados justamente para eso: dejar a la persona lista para entrar a castings con material sólido.

7. Coordina bien derechos, horarios y expectativas

Para evitar sorpresas o malos entendidos:

  • deja claro el fee (monto y forma de pago)
  • define horario, duración estimada y tipo de jornada (media jornada, jornada completa)
  • explica condiciones del set (interior, exterior, frío, calor, cambios de ropa, etc.)
  • especifica por escrito los derechos de uso de imagen:
    • dónde se usarán las fotos (web, redes, ads, impresos)
    • durante cuánto tiempo
    • en qué países o mercados, si aplica

Aquí las agencias suelen tener contratos tipo; si trabajas con freelance, conviene tener un documento sencillo pero claro. Tu fotógrafo o productora muchas veces ya tiene experiencia con esto y puede ayudarte a revisarlo.

8. Cómo evitar que tu campaña parezca un catálogo genérico

Al final, lo que diferencia una campaña que impacta de un catálogo plano es la mezcla de:

  1. modelos alineados con tu universo
  2. dirección de foto que entienda moda y acting
  3. producción (locación, estilismo, maquillaje) coherente
  4. un plan real de qué fotos necesitas para cada canal

Si solo haces fotos bonitas “a ver qué sale”, es fácil terminar con imágenes que podrían ser de cualquier marca.

Cuando trabajas con un estudio especializado en moda y marcas, la idea es diseñar la campaña entera: desde casting y modelos hasta tipo de foto para portada, fichas de producto y redes. Eso es lo que se plantea en servicios como la fotografía para marcas en Santiago, donde el foco no es solo hacer fotos estéticas, sino construir un banco de imagen que te sirva para vender durante meses.

Y si tú mismo estás del lado del modelaje o quieres formar a alguien para que llegue bien preparado a este tipo de campañas, en el blog tienes recursos como Qué se necesita para ser modelo y Trabajo como modelo en Chile que ayudan a entender el oficio desde dentro y hacer match más rápido entre talento y marcas.

9. Resumen rápido para tu próxima campaña

Antes de cerrar tu próximo shooting de moda, revisa:

  • ¿tengo claro objetivo, canales y cliente ideal de esta campaña?
  • ¿definí el perfil de modelos en términos de energía, diversidad y estilo, no solo talla?
  • ¿sé si me conviene agencia, freelance o comunidad (o mezcla)?
  • ¿revisé books y polas con ojo crítico?
  • ¿dejé por escrito fees, horarios y derechos de uso?

Si respondes “sí” a todo eso, vas muy por delante de la mayoría de marcas que eligen modelos con un scroll rápido en Instagram y luego se arrepienten cuando ven las fotos finales.

Elegir modelos no es un detalle estético: es una decisión estratégica.
Son las personas que van a encarnar tu marca durante meses.
Vale la pena elegirlas con calma. Si quieres que, además de elegir buenos modelos, toda tu campaña se vea coherente, aquí puedes ver cómo trabajamos la fotografía editorial de moda para marcas en Santiago.

¿Cómo vender ropa online? Guía realista para marcas y tiendas en Santiago

¿Cómo vender ropa online? Guía realista para marcas y tiendas en Santiago

Vender ropa online suena fácil:

“Subo unas fotos a la web o a Instagram, pongo precio y listo”.

La realidad:

  • Hay miles de marcas y tiendas compitiendo por la misma atención.
  • Muchos venden lo mismo que tú, al mismo precio que tú.
  • Y la mayoría se ve… igual.

La buena noticia:
no necesitas ser Zara para vender ropa online.
Necesitas claridad, buenas fotos y un sistema simple que puedas repetir.

En esta guía te voy a contar, en versión aterrizada:

  • Dónde conviene vender (y dónde no).
  • Qué tienes que tener claro antes de subir la primera prenda.
  • Cómo deberían ser las fotos para que la ropa se vea deseable.
  • Qué poner en cada ficha de producto para que la gente no dude.
  • Y qué hacer para que entre tráfico (porque sin visitas no hay ventas).

Vender ropa online no es solo subir fotos

La mayoría de las tiendas que no venden tienen uno de estos problemas:

  • No se entiende qué las hace diferentes.
  • Las fotos se ven caseras o desparejas.
  • La gente no confía en la web (pocas señales de seguridad, poca información).
  • No llega suficiente tráfico como para validar nada.

Así que vamos por partes.

Elige tu “territorio”: ¿dónde vas a vender?

Antes de hablar de fotos o anuncios, decide dónde quieres concentrar el esfuerzo:

a) Tienda propia (Shopify / WooCommerce / similar)

Ventajas:

  • Marca 100% tuya.
  • Control total del diseño y la experiencia.
  • Construyes un activo a largo plazo.

Desventajas:

  • Nadie te conoce: tienes que generar tráfico tú.
  • Más trabajo de configuración al principio.

b) Marketplaces (Mercado Libre, Etsy, etc.)

Ventajas:

  • Hay tráfico constante.
  • Gente ya confiando en el sistema de pagos/envíos.

Desventajas:

  • Mucha competencia directa.
  • Tu marca se diluye dentro de la plataforma.
  • Comisiones.

c) Redes sociales (Instagram, TikTok, Facebook Shop)

Ventajas:

  • Rápido para empezar.
  • Bueno para validar diseño / estilo.

Desventajas:

  • Difícil organizar catálogo grande.
  • La venta suele depender de conversaciones 1 a 1.

Lo más sano suele ser:

Empezar fuerte en UNA plataforma central
(tienda propia o marketplace)
y usar las redes como tráfico y vitrina, no como único lugar de venta.

Define qué vendes y a quién (sin esta parte, todo lo demás cojea)

“Ropa” es demasiado amplio.

  • ¿Ropa de mujer, hombre, unisex?
  • ¿Casual, formal, streetwear, sport, loungewear?
  • ¿Más barata que el resto, mejor calidad, más diseño, más sostenible?

Mientras más claro tengas:

  • quién es tu cliente ideal,
  • en qué momento usa tu ropa,
  • y por qué debería elegirte a ti,

más fácil será:

  • escribir textos,
  • producir fotos,
  • y decidir dónde aparecer.

Piensa en frases concretas, tipo:

“Ropa cómoda y linda para mujeres que trabajan remoto y no quieren vivir en pijama.”
“Poleras gráficas para fans de X cultura / nicho.”
“Vestidos hechos en Chile, con tirajes pequeños, para eventos semi formales.”

Eso después se refleja en todo: desde las fotos hasta el copy de tus fichas.

Fotos que venden (no es postureo, es conversión)

En ropa online el usuario no puede tocar la prenda.
Todo lo que sabe de ella se lo das tú:

  • en las fotos,
  • en el texto,
  • y en la experiencia de compra.

Mínimo viable de fotos por producto

Lo ideal es que cada prenda tenga:

  • Foto frontal.
  • Foto de espalda.
  • 1–2 fotos de detalle (tela, botones, estampado).
  • Al menos 1 foto en cuerpo (modelo) para entender fit.

Para que eso funcione de verdad, necesitas una base sólida de imagen:

  • luz consistente,
  • encuadres pensados para web y redes,
  • y un estilo que se reconozca como “tu marca”.

Justo ahí entra un servicio específico de fotografía para marcas en Santiago, donde el foco es alinear las fotos con tu identidad y con la experiencia que quieres vender, no solo “salir del paso con unas imágenes”.

Catálogo vs editorial: cuándo usar cada uno

  • Catálogo / e-commerce:
    fondo limpio, prenda clara, enfoque en detalles.
    Ideal para fichas de producto.
    Para esto existe la fotografía de moda para catálogo, pensada justo para que cada prenda se entienda perfecto.
  • Editorial / campaña:
    más historia, locaciones, actitud.
    Perfecto para portadas de web, lanzamientos y redes.
    Lo vimos a fondo en la guía de fotografía editorial de moda en Santiago, que puedes usar como referencia cuando quieras subir el nivel de imagen de tu marca.

Lo ideal: combinar las dos cosas.
Catálogo para que el usuario vea bien la prenda.
Editorial para que se enamore de tu universo.

¿Necesito modelos?

Si vendes ropa que se entiende mejor “puesta” (vestidos, pantalones, chaquetas, prendas con caída particular), sí: tener modelos ayuda muchísimo.

Si aún no tienes gente con experiencia delante de cámara, puedes apoyarte en recursos como el artículo de modelos en Santiago de Chile y cómo contratarlos para entender opciones y organizar tus primeras producciones. 

Ficha de producto que responde TODO

La mejor foto del mundo no vende si la ficha está incompleta.

Cada prenda debería tener, como mínimo:

  • Nombre claro (no “Vestido 1”, sino algo recordable).
  • Descripción útil:
    • tipo de prenda,
    • ocasión de uso,
    • cómo calza (sueltita, ajustada, oversize),
    • si transparenta o no,
    • si estira o no.
  • Composición (algodón, poliéster, mezcla, etc.).
  • Guía de tallas decente:
    • medida de la prenda,
    • talla de la modelo y qué talla lleva en la foto.
  • Cuidado de la prenda:
    lavar a mano, máquina, agua fría, no secadora, etc.

Mientras más dudas resuelves en la ficha, menos mensajes tipo “¿cómo es la tela?”, “¿calza grande?” vas a recibir… y más gente compra sin fricción.

Confianza: que se note que hay personas detrás

Las dos grandes preguntas del usuario son:

  1. ¿Me va a llegar lo que estoy comprando?
  2. Si algo sale mal, ¿me responden?

Cosas simples que ayudan mucho:

  • Página clara de envíos y cambios.
  • Información de contacto visible (mail, WhatsApp).
  • Testimonios / reseñas reales.
  • Fotos tuyas o del equipo en la sección “Sobre nosotros”.

Si vendes desde Chile, dejar claro que trabajas desde acá, con despachos locales, también suma cercanía.

Sin visitas no hay ventas: cómo atraer tráfico

No hace falta ser gurú de marketing, pero sí entender que:

Una tienda sin visitas es como una tienda física en un pasaje sin salida.

Ideas rápidas que puedes aplicar:

  • Redes sociales bien usadas
    No sólo “foto + precio”.
    Muestra procesos: cómo diseñas, cómo llega la ropa, cómo se ve en gente real, detrás de cámaras de sesiones.
  • Colaboraciones con otras marcas / creadoras
    Cápsulas limitadas, sesiones compartidas, sorteos con sentido (no solo “sorteo porque sí”).
  • Email marketing básico
    Lista de clientes + newsletter quincenal con lanzamientos, tips de uso, looks combinados.
  • SEO básico
    Títulos y descripciones de productos que incluyan:
    • tipo de prenda,
    • género,
    • estilo,
    • ciudad o país si aplica.

Plan simple para los próximos 30 días

Para que esto no se quede en teoría, te dejo un mini plan accionable:

Semana 1

  • Define tu cliente ideal y tu propuesta en 2–3 frases.
  • Elige una plataforma principal de venta.
  • Haz una lista de las 20 prendas más importantes.

Semana 2

  • Organiza una sesión de catálogo con esas 20 prendas.
  • Decide si usarás modelo o solo maniquí/percha al principio.
  • Deja listas las fichas de producto con texto completo.

Semana 3

  • Actualiza páginas de envíos, cambios y contacto.
  • Crea 7–10 posts para redes usando las nuevas fotos.
  • Escribe a tus clientes actuales avisando del nuevo catálogo.

Semana 4

  • Analiza qué visitas y ventas tuviste.
  • Ve qué prendas se mueven más y cuáles necesitan mejor foto o mejor texto.
  • Planifica una segunda sesión (más prendas o mini editorial) para el próximo mes.

Si quieres que tu ropa se vea tan bien online como en tu mano

Vender ropa online no va de “suerte con el algoritmo”.
Va de:

  • tener claro qué vendes y a quién,
  • mostrar tus prendas de forma profesional,
  • y construir una experiencia que genere confianza.

Si estás en Santiago y quieres que tus fotos no parezcan un parche sino una parte seria de tu marca, ahí entra mi trabajo: sesiones pensadas para catálogo, editorial y contenido para redes, alineadas con el estilo de tu tienda y con tus números, no con modas pasajeras.

¿Qué es la fotografía editorial de moda? Guía para marcas y diseñadores en Santiago

¿Qué es la fotografía editorial de moda? Guía para marcas y diseñadores en Santiago

Cuando piensas en fotos de moda, probablemente te vienen dos imágenes a la cabeza:

  • Fotos limpias, frontales, donde se ve bien la prenda.
  • Y otras más “locas”, con actitud, historia, locaciones raras y estilismo muy trabajado.

Lo primero suele ser catálogo / e-commerce.
Lo segundo es fotografía editorial de moda.

Y aquí está el punto clave:

Un catálogo muestra la prenda.
Un editorial cuenta una historia alrededor de la prenda y de la marca.

Si tienes una marca de ropa, accesorios o diseño en Santiago, entender esta diferencia puede cambiar por completo cómo presentas tus colecciones, cómo te perciben tus clientes y qué tipo de trabajo le pides a tu fotógrafo.

En esta guía vamos a ver:

  • Qué es (de verdad) la fotografía editorial de moda.
  • En qué se diferencia de un catálogo y de una campaña comercial.
  • Qué necesitas para producir un editorial sólido.
  • Dónde puedes usar esas fotos para que trabajen por tu marca.
  • Y cómo plantear un editorial si trabajas con un estudio como VOGG.

Si ya sabes que quieres dar el salto y lo que buscas es una sesión de fotografía editorial de moda en Santiago para tu marca, aquí puedes ver cómo trabajo estas producciones

Qué es la fotografía editorial de moda (y qué no es)

La fotografía editorial de moda es un tipo de sesión en la que:

  • La ropa no es el único protagonista,
  • Se construye una historia, concepto o universo alrededor de la marca,
  • Y cada foto tiene coherencia con una idea creativa: una época, un mood, un personaje, un estilo de vida.

Por eso, muchas veces la ves en:

  • Revistas de moda.
  • Especiales editoriales de temporada.
  • Campañas de lanzamiento que buscan posicionar identidad, no solo vender rápido.

Lo que SÍ hace un editorial de moda

  • Transmite una actitud: rebelde, elegante, nostálgica, urbana, minimalista…
  • Tiene una dirección de arte clara: paleta de color, tipo de locaciones, estilismo, peinado y maquillaje.
  • Suele trabajar con series de imágenes: no es una foto suelta, es una historia contada en varias escenas.

Lo que NO es un editorial de moda

  • No es una sesión improvisada “a ver qué sale”.
  • No es solo un lookbook con modelos posando de pie frente a un fondo blanco.
  • No es simplemente “hacer fotos lindas para Instagram”.

La fotografía editorial de moda es una herramienta para construir marca: define cómo quieres que se vea y se sienta el universo de tu propuesta.

Editorial, campaña y catálogo: en qué se diferencian (y cuándo usar cada uno)

Aquí se mezcla todo, así que lo separamos sencillo:

Catálogo / e-commerce

  • Fotos limpias, pensadas para mostrar claramente la prenda.
  • Siempre se ve bien: frente, espalda, detalles.
  • Misiones típicas:
    • Fichas de producto en web.
    • Marketplaces.
    • Tienda online.

Para este tipo de trabajo existe un enfoque específico de fotografía de moda para catálogo, donde lo importante es que el cliente entienda qué está comprando (tela, caída, color, fit).

Campaña comercial

  • Ya hay más concepto, pero el foco sigue siendo vender.
  • Las fotos suelen terminar en:
    • Banners.
    • Portadas de web.
    • Anuncios en redes y paid media.
  • Se busca que la prenda luzca brutal, pero siempre con foco comercial.

Editorial de moda

  • La prioridad es la historia y el universo visual.
  • Puede ser más arriesgado: poses menos obvias, composición más artística, locaciones inesperadas.
  • La ropa y la marca se ven, pero lo que se queda en la mente es la sensación.

Lo potente es que un buen editorial puede alimentar:

  • Campaña.
  • Redes.
  • Web.
  • Prensa.

Todo desde una misma sesión bien pensada.

Qué cuenta un buen editorial de moda

Antes de hablar de luces y cámaras, un editorial sólido responde a tres preguntas simples:

  1. ¿Quién es el personaje?
    • ¿Una diseñadora independiente?
    • ¿Una chica que se mueve por la ciudad?
    • ¿Una banda? ¿Una comunidad?
  2. ¿En qué universo vive?
    • ¿Santiago urbano, cemento y neón?
    • ¿Espacios naturales, luz suave, aire libre?
    • ¿Interiores minimalistas? ¿Vintage? ¿Lugares raros?
  3. ¿Qué emoción quieres que quede pegada?
    • Libertad, rebeldía, nostalgia, lujo, calma, caos…

Todo lo demás (locación, modelo, vestuario, peinado, maquillaje, encuadres) se construye alrededor de esas respuestas.

Qué necesitas para producir un editorial de moda (sin volverte loco)

No hace falta tener presupuesto de revista internacional, pero sí hay un mínimo equipo para que el resultado sea profesional y coherente.

Equipo mínimo recomendable

  • Fotógrafo / directora de foto:
    Quien se encarga de traducir la idea en imágenes y dirigir la sesión.
  • Dirección de arte / estilismo:
    Puede ser una persona o un pequeño equipo. Define:
    • Paleta de color.
    • Looks por escena.
    • Accesorios, props, textura general.
  • Modelo o modelos adecuados:
    No sólo que “se vea bien”, sino que conecte con el universo de tu marca.
  • Maquillaje y peinado (MUAH):
    Para que todo se vea pulido, coherente y no se arruine con los cambios de luz, calor, viento, etc.
  • Producción / logística:
    Alguien que se preocupe de:
    • Horarios.
    • Traslados.
    • Permisos.
    • Catering básico.
    • Que la ropa llegue planchada y completa.

Cuando trabajas con un estudio enfocado en marcas, como en un servicio de fotografía para marcas en Santiago, la gracia es que ya existe una estructura para ayudarte con esta producción: no partes de cero tú solo con la cámara del amigo.

Dónde usar las fotos de un editorial (y por qué no son “solo para Instagram”)

Un error clásico es pensar:

“Hacemos un editorial porque se ve bonito en Instagram”.

Sí, en redes se ve espectacular, pero un buen editorial puede alimentar muchas más piezas:

  • Portadas y banners de tu web (home, nuevas colecciones).
  • Lookbooks digitales para enviar a compradores o tiendas.
  • Notas de prensa y publicaciones en medios.
  • Presentaciones comerciales (cuando muestras la marca a tiendas o showrooms).
  • Campañas de lanzamiento: anuncios, landing pages, email marketing.

Si tu objetivo es vender online, estas fotos pueden convivir perfecto con contenido más táctico. En el blog de VOGG ya has visto cómo se puede empezar a vender ropa online y destacar entre mil tiendas; un editorial sólido suma credibilidad y deseo, no solo “likes”.

Cuánto cuesta producir un editorial de moda (y qué variables influyen)

No existe una tarifa única para todos los editoriales, pero sí hay factores que hacen subir o bajar el presupuesto:

  • Cantidad de looks (no es lo mismo 4 que 20).
  • Número de modelos.
  • Locaciones (una locación fija vs varias, interior vs exterior).
  • Producción (¿traes tú el equipo de maquillaje, estilismo, props? ¿Lo incluye el estudio?).
  • Tiempo de sesión (media jornada, jornada completa, varios días).
  • Nivel de postproducción (retoque básico vs retoque editorial fino).

A diferencia de una sesión puramente de catálogo, donde se optimiza para cantidad y claridad de producto, el editorial destina más tiempo y recursos a cada imagen para que tenga impacto y storytelling.

Si estás partiendo, una buena estrategia es:

  • Hacer un editorial clave por colección para posicionar tu universo visual.
  • Complementarlo con sesiones de catálogo y e-commerce más eficientes, enfocadas sólo en mostrar cada prenda claramente.

El rol de las modelos en la fotografía editorial de moda

En una sesión editorial, la modelo no es un “perchero con piernas”:
es parte del personaje y del universo que estás construyendo.

Por eso es tan importante elegir perfiles que:

  • Entiendan expresión y movimiento.
  • Puedan sostener un concepto (actitud, personaje).
  • Encajen con el tipo de cuerpo, energía y diversidad que quieres mostrar en tu marca.

Si todavía no tienes modelos con material profesional, puedes apoyarte en sesiones específicas de fotografía para modelos para generar polas y books que luego se integren a tus producciones editoriales. 

Cómo trabajamos un editorial de moda en VOGG (flujo paso a paso)

Cada proyecto es distinto, pero el flujo suele seguir estos pasos:

1. Brief y concepto

  • Conversamos sobre tu marca, colección y objetivos.
  • Definimos referencias visuales (moodboard).
  • Aterrizamos el concepto en una frase clara.

2. Preproducción

  • Definimos looks por escena.
  • Elegimos modelo(s) y locaciones.
  • Coordinamos equipo: maquillaje, estilismo, asistencia, etc.
  • Armamos un timing de jornada para que el día de la sesión vaya fluido.

3. Día de la sesión

  • Montaje, pruebas de luz.
  • Recorremos el plan de escenas, pero siempre dejando espacio a lo espontáneo.
  • Revisamos en el momento que la ropa luzca bien y la historia se entienda.

4. Selección y edición

  • Hacemos una primera selección curada de imágenes.
  • Editamos con un look coherente a tu marca (color, contraste, textura).
  • Preparamos archivos en formatos pensados para:
    • web,
    • redes,
    • impresos / prensa (si hace falta).

5. Guía de uso

En muchos casos, entregamos una pequeña guía de uso con:

  • Sugerencias de dónde usar cada tipo de imagen.
  • Recomendaciones para combinar editorial + catálogo + contenido del día a día.

¿Cuándo tiene sentido hacer un editorial de moda para tu marca?

Algunas señales claras:

  • Estás lanzando una colección importante (no un par de prendas sueltas).
  • Tu marca ya tiene una base de clientes y quieres subir un escalón en imagen.
  • Sientes que tu Instagram o web ya no representan el nivel real de tu diseño.
  • Quieres empezar a moverte en prensa, colaboraciones o tiendas más grandes.

En todos esos casos, un buen editorial no es un “lujo”; es una inversión en marca que puedes exprimir durante meses.

Para marcas que quieren que su editorial, lookbook y catálogo se vean a la altura, tienes este servicio de fotografía editorial de moda en Santiago

Próximo paso: convertir tu colección en una historia visual

Si tienes una marca de moda, diseño o retail en Santiago y estás pensando en algo más potente que “unas fotos para salir del paso”, la fotografía editorial de moda puede ser el siguiente salto lógico.

El punto no es solo tener imágenes bonitas, sino construir un universo visual que diga:

“Esta marca sabe quién es, a quién le habla y qué quiere que sientas cuando la ves.”

Ese es el tipo de trabajo que hacemos cuando montamos editoriales y producciones de moda: unir dirección creativa, producción y fotografía para que tu colección no pase desapercibida.

Cuando quieras, lo conversamos con calma y bajamos tu idea a un concepto, un equipo y un plan realista para tu próxima sesión.

Si tu marca ya dejó de ser hobby, aquí puedes ver la sesión de fotografía editorial de moda para marcas que hago en VOGG.

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