Cuando alguien actualiza su CV o su perfil de LinkedIn, casi siempre pasa lo mismo:
cambia el cargo, el resumen, las skills… pero deja la misma foto de hace años, recortada de un asado o de un matrimonio.
El problema es que, en entornos profesionales, tu foto de perfil es tu apretón de manos digital. Es lo primero (y a veces lo único) que ve alguien antes de abrir tu mensaje, aceptar tu solicitud o decidir si te invita a una entrevista o reunión.
En esta guía te comparto consejos pro para tu foto de perfil profesional, pensados para LinkedIn y redes de trabajo, pero que también sirven para la web de tu empresa, biografías, firmas de correo y presentaciones.
1. Define para qué es tu foto de perfil
No es lo mismo una foto para:
- LinkedIn
- La web de tu empresa
- Una charla o conferencia
- Instagram personal
Si mezclas todos los usos, terminas con una foto “tibia” que no funciona bien en ningún lado.
Pregúntate:
- ¿Quiero transmitir más cercanía o más seriedad?
- ¿Esta foto va a vivir en mi perfil personal o en la página de la empresa?
- ¿Voy a usarla también en presentaciones, dossiers o campañas internas?
En empresas, lo más habitual es que se necesiten retratos coherentes de todo el equipo, que funcionen tanto en la web como en LinkedIn. En esos casos, lo ideal es planificar una sesión de retratos corporativos en Santiago con un fotógrafo que entienda de branding, no solo de “retrato bonito”.
2. La luz: el truco más importante (y más ignorado)
La luz es el 80% de una buena foto de perfil. Aunque no tengas equipo profesional, hay cosas muy simples que puedes aplicar:
2.1 Aprovecha la luz natural
- Busca una ventana grande con luz suave (idealmente sin sol directo).
- Ponte de frente o en diagonal a esa ventana, no con la luz detrás.
- Evita luces de techo amarillas muy fuertes, que crean sombras raras en ojos y ojeras.
Si estás en oficina:
- Apaga fluorescentes súper duros sobre tu cabeza si puedes.
- Prefiere zonas donde la luz de ventana “limpie” la cara.
2.2 Evita contraluces y sombras duras
- No te pongas con una ventana muy brillante detrás de ti: la cámara va a exponer para el fondo y tu cara quedará oscura o lavada.
- Si estás en exterior, evita el sol justo encima; mejor sombra suave.
En una sesión profesional, se usan modificadores de luz (softboxes, difusores, reflectores) para que la piel se vea limpia y los rasgos, favorecidos. Pero incluso con un celular, una buena ventana vale oro.
3. Fondo: simple y coherente con tu marca
El fondo no debería robar protagonismo ni distraer. Algunas ideas:
- Fondo liso (pared clara, fondo de estudio) → sensación más clásica y corporativa.
- Oficina desenfocada → da contexto, se ve moderno y profesional.
- Exterior muy cargado → úsalo solo si está muy desenfocado y tiene relación con lo que haces.
Evita:
- Fondos con demasiado caos visual (papeles, cables, gente pasando).
- Colores muy estridentes que choquen con tu ropa o con el branding de tu empresa.
- Lugares donde aparezcan elementos “comprometedores” (botellas, carteles, desorden).
Piensa que tu foto de perfil se va a ver en tamaño miniatura: cuanto menos ruido detrás, mejor.
4. Ropa y estilo: viste para el contexto real
La idea no es disfrazarte, sino verse como la mejor versión de cómo trabajas en la vida real.
4.1 Colores y texturas
- Colores lisos funcionan mejor que estampados muy cargados.
- Evita prendas con rayas muy finas, logos grandes o mensajes de texto.
- Si tu piel tiende al rojo, evita rojos intensos; si tiende al amarillo, evita amarillos fuertes.
4.2 Nivel de formalidad
- Si trabajas en banca, legal, corporativo clásico → blazer, camisa, blusa estructurada.
- Si trabajas en tech/creativo/startup → smart casual (polera lisa, camisa remangada, vestido simple).
- Si vendes tu marca personal como creador o artista → puedes permitirte algo de más personalidad, pero sin perder legibilidad.
Pregunta clave:
“¿Me sentiría cómodo/a entrando a una reunión importante con esta ropa?”
Si la respuesta es sí, vas por buen camino.
5. Expresión y lenguaje corporal
Una buena foto de perfil no es solo luz y ropa; es sobre todo expresión.
5.1 Sonrisa (pero no forzada)
- No hace falta reír a carcajadas, pero una ligera sonrisa relaja la cara.
- Ayuda pensar en una persona o situación concreta que te caiga bien (no en “sonríe, por favor”).
5.2 Postura
- Espalda recta, hombros relajados.
- Cuello largo (imagina un hilo que te estira hacia arriba).
- Gira ligeramente el cuerpo y la cara (no totalmente de frente, a menos que se busque algo muy formal).
5.3 Mirada
- Mira a cámara como si miraras a una persona con quien quieres generar confianza.
- Evita miradas “perdidas” o con ceño fruncido.
En estudio siempre trabajo dando direcciones muy concretas (“levanta un poco el mentón”, “relaja los hombros”, “gira un poquito más”) porque, por más experiencia que tenga alguien, nadie sabe exactamente cómo se ve hasta que lo guiamos.
Si quieres entender mejor todas las opciones, aquí te explico qué tipos de sesiones de fotos hay y cuál necesitas tú.
6. Encuadre, recorte y formato
En LinkedIn y la mayoría de redes, tu foto se ve en un pequeño círculo o cuadrado. Algunos tips:
- Plano: cabeza y parte de los hombros/pecho (no hace falta cuerpo entero).
- Espacio: deja algo de aire por encima de la cabeza, no cortes pelo ni mentón.
- Orientación: aunque la foto base sea horizontal, se suele recortar en vertical o cuadrado para el perfil.
Evita recortes tipo:
- Selfie de cuerpo entero recortada a la altura de la cara.
- Foto de grupo donde se nota que cortaste a otras personas.
- Foto muy lejana donde tu cara apenas se ve al hacer thumbnail.
7. Errores típicos que matan una foto de perfil
Algunos clásicos:
- Foto de carnet vieja, con fondo azul y luz dura.
- Foto recortada de un matrimonio/asado (con mano de alguien en tu hombro, vestido de fiesta, corbata torcida).
- Foto en playa / carrete usada en LinkedIn “porque salgo bien”.
- Filtros extremos de belleza (piel de plástico, ojos agrandados, cara deformada).
- Gafas de sol en la foto de perfil profesional.
La regla es simple:
“¿Esta foto la usaría en una presentación importante frente a un cliente o jefe?”
Si la respuesta es no, no debería ser tu foto de perfil profesional.
8. ¿Celular bien usado o sesión profesional?
Puedes conseguir una foto decente con un buen celular, luz de ventana y un amigo/a que te ayude. Eso es mucho mejor que seguir con la foto recortada del carrete.
Pero hay momentos donde vale la pena invertir en una sesión profesional:
- Estás cambiando de rol y quieres reposicionarte.
- Lideras un equipo y eres rostro visible de la empresa.
- Tu perfil de LinkedIn es un canal clave para ventas o networking.
- Tu empresa quiere alinear la imagen de toda la organización.
En esos casos, una sesión bien planificada de retratos corporativos en Santiago te da:
- Varias opciones de foto de perfil (más seria, más cercana).
- Versiones para LinkedIn, web, CV y charlas.
- Consistencia con el resto del equipo si se hace a nivel empresa.
9. Checklist rápida antes de subir tu foto
Antes de darle “guardar” a tu nueva foto de perfil, revisa:
- ✅ ¿La luz es suave y tu cara se ve nítida?
- ✅ ¿El fondo no distrae?
- ✅ ¿La ropa es coherente con cómo trabajas y con tu sector?
- ✅ ¿Tu expresión transmite lo que quieres (cercanía, confianza, profesionalismo)?
- ✅ ¿Se entiende quién eres incluso viéndote en pequeño?
Si cumples todo eso, estás muy por encima del promedio.
10. Conclusión
Tu foto de perfil profesional es una de esas cosas que se hace de vez en cuando, pero se ve todos los días: en reuniones online, correos, LinkedIn, WhatsApp Business, intranet, etc. Cuidarla no es vanidad, es comunicación estratégica.
Puedes partir mejorando mucho con un buen celular, luz natural y estas recomendaciones. Y si quieres ir un paso más allá, coordinar una sesión profesional pensada para tu equipo o para tu marca personal es la forma más rápida de alinear cómo te ves con el nivel de trabajo que ya estás haciendo.
Si estás pensando en actualizar la imagen de tu empresa y quieres que todos hablen el mismo lenguaje visual, en VOGG tenemos un enfoque especializado en fotografía para empresas en Santiago, donde los retratos son solo el principio de una narrativa visual coherente.
